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Científico argentino descubre cómo nacen las estrellas

Científico argentino descubre cómo nacen las estrellas
Un hallazgo astronómico de alto impacto a nivel mundial y liderado por un argentino: Equipo científico descubrió un agujero negro que provoca el nacimiento de estrellas en la Vía Láctea.

Entrevistado por CtyS, la agencia de divulgación científica de la Universidad Nacional de La Matanza, el doctor Mirabel expresó su entusiasmo por este logro que presentó ante la Unión Astronómica Internacional (IAU) y que buscará profundizar el estudio de este objeto único con el radiotelescopio Very Large Array (VLA) y el telescopio espacial Hubble.

“La confirmación de que un agujero negro cercano induce la formación estelar en nuestra galaxia va a generar alto impacto en la astronomía y en lo inmediato se intentará realizar más observaciones de este agujero negro”, aseguró el investigador superior del Iafe-Conicet.

Mirabel, recientemente nombrado miembro permanente de la Academia Mundial de Ciencias, reveló que pasado viernes envió su propuesta al director del Observatorio Nacional de Radioastronomía, en Estados Unidos, “para poder utilizar el VLA lo antes posible”. Hace 20 años, este científico argentino y el doctor Luis Rodríguez, de la Universidad Autónoma de México, descubrieron el primer agujero negro devorándose una estrella dentro de la Vía Láctea y eyectando chorros de materia a velocidades cercanas a las de la luz.

Y, hace semanas, un estudio confirmó lo que Mirabel había anticipado hace décadas: que dicho agujero negro no solamente está devorándose una estrella, en un proceso que puede durar millones de años, sino que sus eyecciones provocan la generación de nuevas estrellas. Con el nombre de microcuásares, el investigador bautizó este tipo de laboratorios cósmicos que vienen a ser como réplicas en miniatura de los cuásares, que son los objetos más luminosos del Universo, aunque están a distancias enormes de nuestra galaxia. Por eso, este hallazgo permite estudiar la física que ocurre en los cuásares a una distancia relativamente cercana: a solo 30 mil años luz de nuestro planeta.

Esta comprobación, a su vez, incrementa una teoría cosmológica que el astrofísico argentino presentó en 2011 ante la IAU: que, en las épocas tempranas del Universo, los agujeros negros fueron fundamentales para que se elevara la temperatura del medio intergaláctico y se disiparan las nieblas que cubrían el Cosmos.

Antes de su propuesta, se creía que las estrellas habían sido las únicas responsables de calentar el Universo temprano. “Este descubrimiento da impulso a pensar que no sólo la radiación de los agujeros negros fue fundamental para que evolucionara el Universo temprano, sino que ellos cumplieron un rol muy importante para la formación de las primeras generaciones de estrellas y para formación de las primeras generaciones de galaxias”, observó Mirabel.

“Es importante tener un laboratorio cósmico, a una distancia cercana, astronómicamente casi en la palma de la mano, de lo que ocurre en los cuásares y de lo que pudo haber pasado en el Universo temprano”, valoró el investigador. Y añadió: “Si un microcuásar genera más estrellas que la que fagocita, los grandes agujeros negros pudieron ser capaces de generar galaxias enteras”.

Si bien los agujeros negros poseen fama temeraria, porque se conoce su cualidad para devorar planetas y estrellas, también es cierto que permitieron que evolucionara el Universo de tal forma que la vida fuera posible.