Planetas errantes pueden esparcir la vida
El equipo de Wickramasinghe explica que estos planetas se originaron en los inicios del Universo unos pocos millones de años después del Big Bang, y que constituyen la mayor parte de la llamada «masa perdida» de las galaxias. Los científicos calculan que estos cuerpos planetarios cruzan el Sistema solar interior cada 25 millones de años como promedio y durante cada tránsito, el polvo zodiacal, que incluye compuestos orgánicos fundamentales para la vida, se implanta en su superficie. Los planetas que flotan libremente tendrían entonces la capacidad añadida de mezclar los productos de la evolución biológica local a una escala galáctica, como si se tratara de una abeja polinizadora que viaja de un sistema solar a otro.
El legado de la vida
Desde 1995, cuando el primer planeta extrasolar fue descubierto, el interés en la búsqueda de planetas ha llegado a un punto febril. Los 750 mundos extrasolares detectados orbitan estrellas, y muy pocos han sido considerados candidatos potenciales para la vida. La posibilidad de un número mucho mayor de planetas se sugirió por primera vez en estudios anteriores. El pasado año, una nueva investigación proporcionaba la evidencia de la existencia de diez planetas que parecen flotar libremente. El hallazgo no solo confirmaba que los planetas «solitarios» existían, sino también que eran bastante comunes. Ahora, Wickramasinghe y su equipo han aumentado este número de planetas a varios miles por cada estrella de la Vía Láctea, cada uno de ellos albergando «el legado de la vida cósmica primordial».
La investigación puede resultar controvertida, pero aporta un interesante punto de vista sobre la formación del Sistema solar y el origen de la vida.


