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Galileo y la Inquisición: cuando el telescopio contradice a la Biblia
Aunque la Humanidad llevaba milenios contemplando el firmamento nocturno, la astronomía tuvo la poca fortuna de alcanzar su edad adulta en una Europa enfrentada por un sinfín de conflictos religiosos. Ni la Iglesia de Roma ni los protestantes de centroeuropa recibieron bien los nuevos hallazgos y teorías de los dos observadores del cielo más revolucionarios del siglo XVII: Galileo y Kepler.
Nicolás Copérnico, el hombre que puso la Tierra en movimiento
Nicolás Copérnico no vio publicada su obra hasta el año de su muerte. Sabía este visionario astrónomo que sus ideas desafiaban las creencias religiosas de la época que le tocó vivir y contradecían la aceptada teoría que defendía que la Tierra era el centro del Universo. A su alrededor, giraban sin pausa los planetas, la luna y el Sol. Este modelo de cosmos, ajustado a los dogmas eclesiásticos de que la humanidad, y por tanto, la Tierra, eran el centro de la creacción divina, chocaba con lo que el astrónomo polaco dedujo después de observar el firmamento durante 40 años. No era el Sol, ni las estrellas, ni la Luna, los que giraban alrededor de una Tierra inmóvil. Era esta la que se movía, junto con el resto de astros celestes, orbitando alrededor del Sol.
Científicos "descubren" el rostro de Nicolás Copérnico
Cualquier niño sabe quién es Nicolás Copérnico. Pero no está tan claro que la gente logre poner cara al astrónomo que revolucionó el mundo científico con sus teorías sobre el sistema solar allá por los albores del siglo XVI. Este jueves un grupo de arqueólogos han anunciado que una osamenta descubierta en 2005 en el norte de Polonia pertenece a Copérnico (1473-1543).


