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No es muy rápido, pero se mueve

No es muy rápido, pero se mueve
El laboratorio rodante Curiosity ha recorrido 109 metros (algo más que el largo de un campo de fútbol) por el suelo de Marte en su primera excursión por el cráter Gale. Es aproximadamente una cuarta parte de la distancia a cubrir para llegar, desde el punto donde aterrizó el 6 de agosto, bautizado Ray Bradbury, hasta el primer lugar donde los científicos de la misión han decidido empezar a hacer análisis de rocas y suelo con la batería de instrumentos que lleva el robot. Ese primer destino ha recibido el nombre de Glenelg.

Pero ahora el Curiosity lleva unos días sin moverse en una zona plana elegida por los ingenieros de la misión para realizar unas pruebas de funcionamiento de su brazo articulado, de dos metros de longitud, que lleva varios instrumentos, como una perforadora para tomar muestras del subsuelo y un recolector de tierra para depositar las muestras en unas cavidades de análisis que lleva el vehículo. Además, en el brazo robótico va cámara que se utilizará para tomar primeros planos de rocas y suelo, obteniendo así información complementaria de la que proporcionarán los instrumentos de análisis geoquímico. La cámara, capaz de mantener el foco entre 2,1 centímetros e infinito, ha sacado varias imágenes de la parte inferior del propio vehículo, incluidas las ruedas. En la fotografía de las tres ruedas se distingue al fondo la ladera del monte Sharp que está en el centro del cráter Gale.

Las fotos se han tomado en el sol (día marciano) 34 de la misión, o 9 de septiembre en la Tierra. “Estamos todavía aprendiendo a utilizar este rover, es una máquina tan complicada que el proceso de aprendizaje es una escalera empinada”, ha comentado Joy Crisp, segunda de a bordo en la dirección científica de la misión del Curiosity. Cuando concluyan los ensayos del brazo robótico y sus instrumentos, el robot retomará la marcha hacia Glenelg, avanzando hacia el este. Tardará unas pocas semanas en llegar, según informa la NASA.