Un investigador de Canarias descubre los grupos de galaxias compactos más lejanos
La revista «The Astrophysical Journal Letters» ha publicado esta semana los resultados de una investigación, dirigida por Carlos Gutiérrez, del IAC, respecto de los grupos compactos. En ella, los científicos han descubierto y analizado tres conjuntos situados a 5.000 millones de años luz, con mucho los más lejanos observados hasta la fecha. «Debido al tiempo que tarda la luz en llegar a la Tierra, hasta ahora habíamos observado estas galaxias tal como eran hace como mucho mil millones de años. Esto es relativamente poco comparado con la edad del universo» (unos 13.000 millones de años), recuerda el astrofísico.
Pese a que la obtención de información de estos cúmulos galácticos es un proceso harto complejo (su lejanía apenas permite verlos «pequeños» y débilmente aun con los telescopios más grandes y modernos del mundo), sí constituyen el «escenario ideal», puntualiza Gutiérrez, para estudiar «cómo afecta la presencia de compañeros cercanos a la evolución de las galaxias». No en vano la mayor o menor proximidad de los sistemas que integran los grupos «puede alterar drásticamente la vida de las galaxias, ya que la acción de la gravedad las puede someter a deformaciones, desgajamientos, etcétera».
Según el estudio, las tres agrupaciones detectadas a 5.000 millones de años luz tienen propiedades similares a las de los conjuntos descubiertos hasta la fecha, aunque su existencia, pese a la antigüedad de las galaxias que las integran, podría ser corta. Es decir, las galaxias (como se desprende de la investigación de sus estrellas) son antiguas, pero no el conjunto que forman. Precisamente esta apariencia «efímera» cuestiona el «destino final» de estas formaciones.
Una galaxia «gigante»
Gutiérrez explica que «una hipótesis sugerente es que todas las galaxias de un grupo compacto acaben englobadas en una galaxia gigante, resultado de la fusión de ellas. Estas galaxias aparecerían como grandes galaxias con forma elíptica y rodeadas de gas caliente y quizá de vecinos mucho más pequeños».
En cualquier caso, y aunque se han resuelto muchos interrogantes, estos cúmulos siguen dejando más preguntas que respuestas: «Es cierto que se ha aprendido mucho acerca de cómo son y cómo se relacionan entre sí las galaxias que forman estas agrupaciones, pero, sin embargo, hay aún numerosos interrogantes acerca de cómo se forman estas estructuras, cómo cambian con el tiempo o cuál es su destino».
Sea como fuere, el Telescopio Isaac Newton y el Gran Telescopio Canarias (GTC), el mayor de tecnología óptica-infrarroja del mundo, ambos situados en la isla de La Palma, han permitido levantar la mirada de la Astrofísica 4.000 millones de años luz más allá de lo hecho hasta hoy. «El gran ojo astronómico del GTC está permitiendo un sondeo del espacio profundo sin parangón hasta la fecha».


