El sustituto del 'Hubble' costará mil millones de dólares más de lo previsto
El James Webb, un proyecto de la NASA con importante participación de la ESA (Agencia Europea del Espacio), como el Hubble, será un telescopio infrarrojo con un espejo de 6,5 metros de diámetro, formado por varios segmentos, que se enviará plegado al espacio. El espejo principal del Hubble mide 2,4 metros. Otra diferencia esencial es que el James Webb se colocará a una distancia de un millón y medio de kilómetros de la Tierra, fuera del alcance de cualquier nave tripulada actual o en proyecto, por lo que nunca será reparado ni actualizado por los astronautas una vez que esté en órbita. Entre sus objetivos destaca el estudio de las galaxias más lejanas del universo.
En la situación económica ahora desvelada, es muy probable que el James Webb no este listo hasta 2017, como pronto. La evaluación del programa por un comité independiente de expertos -liderados por John Casani, del Jet Propulsion Laboratory- fue encargada por la senadora Barbara Mikulski y la publicación de las conclusiones, adelantadas por Science, es inminente. Bolden ya ha anunciado una reorganización de la gestión del proyecto, que se lleva desde el Goddard Space Flight Center, de la NASA. Asimismo, se ha comprometido a nombrar un nuevo responsable del James Webb en el cuartel general de la NASA.
El sobrecoste del nuevo telescopio preocupa a los investigadores, que temen ver reducidos los presupuestos de otros programas científicos de la NASA para desviar el dinero necesario hacia el James Webb. La situación está provocando incluso "pánico", según Science, entre quienes apoyan otro futuro telescopio, el Wfirst, que hace poco se ha definido en la NASA como prioritario para la próxima década y que se concibe como un instrumento útil para estudiar la misteriosa energía oscura del universo.


