«Pitidos» para encontrar extraterrestres
Es posible que no hayamos escuchado un «hola» porque ni siquiera hemos llamado con todas nuestras fuerzas al timbre adecuado y nos hemos dedicado a aporrear la puerta de otras casas vacías en el vecindario. Durante cincuenta años, los humanos hemos explorado el cielo con telescopios de radio en busca de distantes señales electrónicas que indicaran la existencia de vida inteligente. El rastreo -centralizado en el Instituto SETI de Mountain View, en California- ha formado parte de nuestra imaginación colectiva, con la idea generalizada de que no podemos estar solos en el Universo. Hasta ahora, el esfuerzo ha resultado infructuoso y la comunidad científica que dirige el proyecto SETI ha comenzado a cuestionar su metodología, que consiste en escuchar inusuales pitidos o ruidos en algunas estrellas cercanas. ¿Existe un mejor enfoque?
Los astrofísicos Gregory y James Benford, especializados en tecnología de microondas de alta potencia, creen que hay una alternativa a la búsqueda actual de vida inteligente, y sus ideas han llamado la atención. En dos estudios que aparecen publicados en la revista Astrobiología, los hermanos Benford y James Domingo, un científico de la NASA, examinan la perspectiva de una civilización que envía señales al espacio para poner el punto de vista en el coste que esto implica.
«Nuestro abuelo solía decir que hablar es barato, pero el wiskey cuesta dinero», ironiza Gregory Benford, profesor en la Universidad de California- Irvine. «Sea como sea la forma de vida, la evolución tiende a la economía de recursos. La radiodifusión es cara y transmitir señales a través de años luz requiere unos recursos considerables». Asumiendo que una civilización alienígena prefiere optimizar recursos y hacer su tecnología de señalización más eficaz, Benfords cree que estas señales no serían enviadas continuamente hacia todas direcciones, sino que serían pulsos estrechamente dirigidos y en banda ancha en el rango de 1 a 10 gigahercios.


