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Primeras fotos de géiseres de agua en una luna de Saturno

Primeras fotos de géiseres de agua en una luna de Saturno
En medio del pesimismo que invade la NASA desde que el gobierno de Obama redujo drásticamente su presupuesto --cancelando incluso el programa lunar-- aparece la impactante noticia de que existe otra luna del sistema solar que tiene agua en grandes cantidades. Se trata de Encelado, una de las lunas medianas de las 33 que tiene Saturno, planeta que viene siendo estudiado desde hace tres lustros por la misión Cassini-Huygens, que ya escudriñó a varias de ellas, incluyendo Titán, más grande que el planeta Mercurio y el doble del diámetro de nuestra Luna, que ya fue visitada en 2005 por la sonda gemela Huygens, que aterrizó en su superficie frenado por un paracaídas.

Encelado, la sexta luna de Saturno en tamaño (500 km de diámetro), ya había sido estudiada primero por la sondas Voyager a principios de los años 80, y se había reportado una tenue atmósfera con vapor de agua. En años recientes fue vista de cerca por la sonda Cassini que quedó orbitado incesantemente a Saturno desde su llegada en 2004 al planeta anillado, el cual se conoce desde la antigüedad ya que su gran tamaño y sus curiosos anillos permite vérsele sin telescopio en ciertas ocasiones.

Chorros a granel

Ya Cassini había enviado datos que indicaban la presencia de compuestos con oxígeno e hidrógeno, e incluso sales y moléculas orgánicas, pero nunca se había fotografiado como ahora las plumas de agua haciendo erupción como los del famoso parques Yellowstone, en EEUU. Se sabía que Europa, una luna gigante de Júpiter, tiene océanos de agua líquida a gran profundidad, pero ninguna otra luna había evidenciado la presencia de agua líquida tan cerca de su superficie, y enviando chorros a grandes alturas, para congelarse en el camino por las bajísimas temperaturas existentes, algo que fue fotografiado recientemente por las cámaras de Cassini con el ángulo adecuado.

Conmoción en la NASA

Las excepcionales fotografías han impresionado tanto a los científicos de la NASA como a los astrónomos de las universidades de todo el mundo, ya que –con estas lagunas superficiales de agua líquida-- se va ampliando poco a poco las posibilidades de que pueda hallarse alguna forma de vida, algo que no ha podido ser confirmado en otros cuerpos con agua helada como Marte y la Luna terrestre, que tienen polos helados igual que nuestro planeta.

Ahora, en la NASA ya están diseñando un programa para enviar una sonda que aterrice en la superficie helada de Encelado, con instrumentos que puedan analizar el vital líquido –tan preciado y ahora escasa hasta en nuestra árida Venezuela-- con el fin de analizar moléculas orgánicas, tratando de hallar alguna bacteria o ser viviente, lo que sería indudablemente el hallazgo más sensacional de todos los tiempos. Esto, si se logra el millonario presupuesto para dicha misión, algo que está en duda en estos tiempos austeros.

Curiosidades de las 140 lunas del Sistema Solar

Desde tiempos remotos y hasta 1610, nuestra Luna era el único satélite natural conocido por la humanidad. Luego Galileo enfocó su primitivo telescopio a Júpiter y descubrió sus cuatro lunas mayores, que bautizó como Io, Europa, Calisto y Ganímedes, siendo esta última la mayor del sistema solar, con sus 5.276 km de diámetro. Otras ocho grandes lunas de Saturno (incluyendo Titán, que rivaliza con Ganímedes en tamaño), fueron descubiertas en los siglos 17 y 18, hasta que en 1877 los nuevos telescopios permitieron ver las dos minúsculas lunas de Marte, Fobos y Deimos, con formas irregulares y 28 y 8 km de largo respectivamente, por lo que se cree son asteroides atrapados por la gravedad marciana, como muchas otras lunas. Otras seis lunas de Júpiter, Saturno Urano y Neptuno fueron halladas en el siglo 19, mientras 22 fueron descubiertas en el siglo 20 y el resto en el siglo 21. Actualmente Júpiter tiene 62 lunas, Saturno 33, Urano 27, Neptuno 13 y Plutón 1. Esto sin contar las dos lunas marcianas y nuestra Luna, ya que Venus y Mercurio no tienen ninguna.

Así que 97 lunas fueron descubiertas a partir del año 2000, gracias a los nuevos telescopios orbitales, especialmente el Hubble, que evitan la interferencia de la atmósfera terrestre y por ende pueden divisar cuerpos de apenas unos kilómetros de diámetro o largo. Otras fueron descubiertas por misiones como las Voyager y la Cassini-Huygens. Hasta el lejano Plutón, más pequeño que varias lunas de planetas mayores -y por ende degradado a planetoide o planeta enano-- se le encontraron en 2005 dos lunas irregulares con medidas entre 44 y 130 km, además de Caronte, descubierto en 1978 y con un diámetro respetable de 1.207 km, o sea casi la mitad del mismo planeta que orbita, que tiene un diámetro de 2.274 km. Y todavía puede haber más lunas en nuestro vecindario, pero muy pequeñas para divisarse con la tecnología actual, pues pueden tener menos de dos km en diámetro.

(( La mayoría de las lunas orbitan bien lejos de sus planetas, así que sus periodos orbitales pueden duplicar el de nuestra Tierra alrededor del Sol, con la lenta Calisto tardando cerca de 16.000 días para rotar alrededor de Júpiter. Algunos tienen una capa helada o son rocosos con muchos cráteres, cañones y valles, pero casi ninguno tiene atmosfera. Titán tiene un océano de etano líquido debajo de una tenue atmósfera de hidrocarburos y Tritón (luna mayor de Neptuno) parece tener una atmósfera gaseosa sobre un océano de nitrógeno líquido. Mientras tanto Io, con sus volcanes activos descubiertos por los Voyager, tiene una atmosfera de dióxido de azufre. Además de la Luna y Marte, sólo a Europa y Calisto -y ahora a Encelado- se le ha comprobado la existencia de agua, pero por pertenecer esas lunas a planetas muy alejados del Sol, la mayoría tienen temperaturas bajísimas, de modo que la vida como la conocemos en la Tierra es poco probable, aunque no se descarta la existencia de microorganismos. Así que vivimos en un planeta con características ideales para la vida, lo que nos recuerda que sería mejor que la conservemos así.