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La astrofotografía como ciencia y arte

La astrofotografía como ciencia y arte
La astrofotografía valenciana pasa por uno de sus mejores momentos en parte, gracias a un joven valenciano que empezó a ver el cielo como un aficionado y que hoy es uno de los mejores astrógrafos del planeta por sus espectaculares imágenes de objetos celestes como la galaxia de Andrómeda.
La astrofotografía valenciana pasa por uno de los mejores momentos de su historia. La labor de algunos de sus mejores representantes ha contribuido en los últimos años a que se haya convertido en una referencia internacional, con resultados pioneros desde una perspectiva mundial. Y dentro de ese contexto destaca especialmente el nombre de Vicent Peris, un joven valenciano que empezó a observar el cielo como aficionado y que actualmente está considerado como uno de los mejores astrofotógrafos del planeta y se halla en trance de transformar esta actividad en su verdadera profesión. Sus espectaculares imágenes de objetos celestes como la galaxia de Andrómeda, el cometa Lulin y la galaxia NGC7331 no sólo han sido premiadas de forma reiterada por la NASA, sino que le han aupado a firmar varios contratos y colaboraciones con centros astronómicos de primera fila, como el Observatorio de Calar Alto (Almería), el Observatorio Europeo del Sur (ESO) y, por supuesto, el Observatorio Astronómico de la Universitat de Valencia (OAUV).
Para ser justos hay que subrayar que la astrofotografía no sólo ha dado un salto espectacular en el ámbito valenciano, sino en el de toda España. Pero una de las claves recientes es íntegramente valenciana: se trata de la creación de PixInsight, una pionera aplicación informática -el primer software de este tipo "made in Spain"- que podríamos considerar como el Photoshop de la astronomía, un programa especializado en el tratamiento y procesamiento de fotografías astronómicas, cuya creación es obra del valenciano Juan Conejero Gil, que en estos últimos años ha trabajado codo con codo junto a Vicent Peris. De hecho, los principales logros de este último residen en los extraordinarios avances que ha conseguido en el procesamiento de las imágenes utilizando el software de su amigo Juan Conejero.

Magia en el procesamiento
Lo que Peris hace es enormemente complejo: toma una fotografía de un objeto celeste, como una galaxia, y luego la procesa con PixInsight mediante técnicas de altísimo nivel que permiten obtener una imagen final en la que ciencia y arte se combinan en perfecta armonía. Ciencia porque con su técnica logra revelar información que permanecía oculta en la imagen original y arte porque la belleza de la fotografía final es indescriptible, como puede apreciarse en cualquiera de las estampas celestiales inmortalizadas por Vicent Peris.
Pero que quede claro: el astrofotógrafo valenciano no manipula ni añade información o detalles a la fotografía original, sino que descubre en ella los aspectos que la toma original no permitían observar. Esto es algo muy importante, tanto desde el punto de vista científico como de la ética.

Escuela documentalista
Precisamente, Peris, Conejero y un grupo de astrofotógrafos españoles han decidido crear la Escuela Documentalista de Astrofotografía, desde la que abogan en los foros internacionales por la preservación de esta disciplina como ámbito ajeno a las manipulaciones y falseamiento de las fotografías que, lamentablemente, están al alcance de todo el mundo merced a las herramientas que ofrecen la tecnología actual e internet.
En declaraciones a Levante-EMV, Vicent Peris afirma que, en lo que a él concierne, "el procesamiento de imagen pasa de ser una técnica a un medio de expresión en sí mismo". En este sentido, explica que muchas veces los profanos le preguntan "¿qué es eso?" que aparece en la fotografía, mientras que los expertos exclaman: "¡qué espectacular!". Pero tanto unos como otros sucumben a la belleza de lo que se ve en la imagen, sepan o no lo que es. Y es que el astrofotógrafo valenciano tiene claro que el principal cometido de sus fotos es que quien la contemple "disfrute de la luz, del color y de la forma".
Por supuesto, Peris considera muy importante el valor científico y documental de sus imágenes, pero quiere "llamar la atención sobre un aspecto que está descuidado por completo: hoy en día no existe una cultura real de lo que es el procesamiento de imagen, más allá de lo que es el simple maquillaje". A este respecto, sostiene que "habría que entender el procesamiento como una modificación en la proporción entre los componentes de la imagen, para atraer al espectador hacia los elementos más interesantes de la fotografía, tanto desde el punto de vista documental como desde el puramente pictórico". Pone como ejemplo las fotos de galaxias: "Si modificamos la iluminación de forma local, lo que hacemos es revelar la estructura de la galaxia hasta el propio núcleo, desvelando los detalles sólo donde es necesario". Y asegura que las cosas no son tan complicadas: "En realidad, mi forma de procesar es muy sencilla. Una fotografía se erige como una escultura; primero se talla la piedra para definir las formas a grandes rasgos; luego se va perfilando hasta dejarla terminada. Yo hago lo mismo: separo las estructuras de gran tamaño, las cuales me sirven para aislar después las más pequeñas. Por último, las proceso por separado y las vuelvo a juntar para obtener la imagen final".

Simbiosis
Sobre PixInsight y su creador, el también astrofotógrafo Juan Conejero, Peris dice que su relación ha sido "una simbiosis, de forma que ambos nos beneficiamos mutuamente: a medida que yo fotografío voy desarrollando nuevas técnicas, que él va implementando y que van ampliando las capacidades del programa".
Ambos forman parte del grupo de astrofotógrafos españoles que ha decidido crear la escuela documentalista, desde la que recientemente hicieron público un manifiesto con sus puntos de vista. "No puede ser -argumenta Peris- que en una rama de la fotografía de naturaleza no exista ningún código ético, y creo que el manifiesto de la escuela deja muy claro cuáles son nuestros principios de trabajo". Añade que "la escuela no nace como una medida de lo bueno y lo malo, sino simplemente como una unión de pensamiento y de una forma de trabajar". Los resultados están a la vista.

Un aficionado que fabricó su telescopio
Puede parecer extraño, pero no lo es en absoluto: la música es la segunda gran pasión del astrofotógrafo Vicent Peris, cuyas imágenes del cosmos tienen algo de melodía celestial. Nacido en Valencia en 1980, su actividad fue pionera desde que empezó a observar el cielo. En esos comienzos, mientras sus compañeros de campos de observación se limitaban a mirar por el telescopio bajo las estrellas, él se fabricó junto a varios amigos un telescopio robotizado, de forma que era posible verlo a las cuatro de la madrugada junto al instrumento, pero no mirando por el ocular del mismo, sino sentado ante la pantalla de su ordenador al aire libre, en plena naturaleza bajo la estela de la Vía Láctea. Desde aquella imagen insólita de sus inicios, ha dado en los últimos años un salto tan extraordinario que, en la actualidad, compite con otros primera fila mundiales en el reto de obtener las mejores imágenes de la historia de algunos de los grandes iconos de la observación del cielo, como la Galaxia de Andrómeda y la Nebulosa de Orión.