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Barak Obama decidirá: Transbordadores o Constellation

Barak Obama decidirá: Transbordadores o Constellation
Una de las primeras decisiones que Barack Obama afrontará como presidente de EE UU será el futuro de los transbordadores espaciales: puede dejar el plan como está y aparcarlos definitivamente en 2010 o extender su vida útil.
Él no se ha manifestado aún al respecto, pero se ha mostrado partidario de seguir adelante con el plan del presidente George W. Bush para que los astronautas regresen a la Luna en 2020. Además, Obama ha prometido incrementar el presupuesto de la NASA en 2.000 millones de dólares al año (1.600 millones euros) para acelerar la puesta en marcha del sistema de transporte espacial de nueva generación: el Constellation.

Si el calendario oficial actual de la NASA no varía, a mediados de 2010 hará su último vuelo un transbordador. Empezarán entonces cinco años insólitos y dolorosos para el orgullo espacial estadounidense: sus astronautas no tendrán nave propia hasta que estrenen el Constellation, previsiblemente en 2015, y un año antes si hay financiación apropiada. Mientras tanto tendrán que viajar a la Estación Espacial Internacional (ISS) en las naves rusas Soyuz -las cargas irán en las también rusas Progress y en las nuevas ATV europeas-. El Congreso de EE UU ha autorizado a la NASA para contratar este servicio de Soyuz, que ya usó durante los dos años largos en que sus transbordadores estuvieron en el dique seco tras el accidente del Columbia (febrero de 2003).

El plazo de 2010 se fijó tras esa catástrofe, atendiendo al alto coste de operación de los transbordadores, a su peligrosidad y a su complejidad. Ésta aumentó a partir de ese accidente, ya que se añadieron procedimientos en tierra y en el espacio para reducir el riesgo de sufrir un accidente similar.

En ese momento la NASA impulsó el Constellation, integrado por cohetes Ares y naves Orion. Los primeros se basan en las tecnologías de propulsión de los transbordadores y las naves vuelven al concepto de cápsula de reentrada en la atmósfera terrestre (como las históricas Apolo y las Soyuz). El plan es que la primera versión de este sistema irá con tripulaciones y cargas a la ISS, y luego se realizará la adaptación necesaria para llevar al ser humano a la Luna.

Esos cinco años de ausencia de naves estadounidenses tendrán mucho que ver con el desarrollo y los ensayos del Constellation, que exigirán todos los recursos posibles. Mantener en vuelo los transbordadores y al mismo tiempo poner en marcha los Ares y los Orion resultará imposible con los presupuestos corrientes. El coste de los vuelos de los transbordadores supone 2.500 millones de dólares al año (1.990 millones de euros).

Los expertos han alertado que Obama no puede retrasar la decisión respecto a los transbordadores porque algunas líneas de montaje industriales asociadas a sus vuelos se empiezan a desmantelar. A esto se añade la preocupación por los miles de puestos de trabajo que se perderán, aunque Griffin ha puntualizado que se irá creando empleo con el Constellation.

Hay que tener en cuenta que la asesora de Obama en esto es Lori Garver, experta en política espacial que ha defendido un mayor presupuesto para la NASA y más vuelos de los transbordadores, informa Science.