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El CERN cumple 60 Años de Mucho Más que Destruír Átomos

El CERN cumple 60 Años de Mucho Más que Destruír Átomos
El descubrimiento del Bosón de Higgs o la creación de la World Wide Web son dos de los muchos logros surgidos de investigaciones en el CERN. La Organización Europea para la Investigación Nuclear permitió la investigación científica con fines exclusivamente pacíficos después de la Segunda Guerra Mundial.

El CERN, la Organización Europea para la Investigación Nuclear, celebra este lunes 60 primaveras en un evento al que asisten delegaciones oficiales de 35 países, entre ellas la argentina, que, a su entrada, han ido dejando su firma para la posteridad en una tableta electrónica situada en el fotocall.

 

El CERN es actualmente el laboratorio de física de partículas más grande del mundo, y un gran ejemplo de colaboración internacional, pues reúne a más de 10.000 científicos de casi 100 nacionalidades. Surgió el 29 de septiembre de 1954 "para construir el centro de excelencia en la Ciencia, pero también para, de alguna manera, reiniciar los contactos entre los científicos" y unir a las naciones, explica la presidenta del Consejo del CERN, Agnieszka Zalewska. Así, el lema de este aniversario es '60 años de Ciencia por la Paz', rememorando el acuerdo que permitió la investigación científica con fines exclusivamente pacíficos.

 

"Durante estas seis décadas, el CERN ha sido siempre un lugar donde las personas pueden trabajar juntas, independientemente de su cultura y su nacionalidad. Creamos un puente entre culturas que hablan una sola lengua universal, y ese lenguaje es la ciencia", ha declarado el director general de la Organización, Rolf Heuer, que durante su discurso inicial en la ceremonia, afirmaba que la filosofía de esta institución debe servir de ejemplo en un mundo en el que "si abres un periódico, cualquier día, a cualquier hora, en cualquier lugar, encontrarás sufrimiento humano". Así, Heuer ha dicho que en el CERN, "las culturas pueden convivir y marcar la diferencia".

 

La revolución de la Física

 

El CERN se dedica a la física fundamental, enfocada en descubrir de qué está hecho el Universo y cómo funciona. Desde la creación de esta Organización, el panorama de la física fundamental ha cambiado drásticamente. Por aquel entonces, el conocimiento de la materia a escalas más pequeñas estaba limitado al núcleo del átomo. En los años 60, los físicos de partículas pudieron avanzar en este campo hasta desarrollar el Modelo Estándar de Física de Partículas y mejorando el conocimiento del Universo y de sus comienzos.

 

Aceleradores cada vez más grandes y más potentes han permitido a los investigadores explorar nuevas fronteras energéticas. Entre los grandes descubrimientos del CERN están las partículas portadoras de la fuerza débil, ganador del Nobel en 1984; la creación de la World Wide Web por Tim Berners-Lee en 1989, el desarrollo de un revolucionario detector de partículas por George Charpak, también premiado con el Nobel, en 1992; y el descubrimiento del Bosón de Higgs en 2012, que ha podido probar la existencia del mecanismo de Brout-Englert-Higgs y permitió la concesión del Premio Nobel a Peter Higgs y François Englert en 2013.

 

El CERN maneja el principal acelerador de partículas del mundo, el Gran Colisionador de Hadrones (LHC). Con su reinicio el año que viene a un nuevo récord de energía, el CERN continuará buscando respuestas a algunas de las preguntas fundamentales del Universo.

 

Curar el cáncer con antimateria

 

Las grandes mentes del CERN no sólo son utilizadas para la física fundamental, sino que también hay cabida para la medicina. El Experimento de la Célula Antiprotones (ACE) se inició en 2003 y tiene como objetivo evaluar plenamente la eficacia de la antimateria como terapia contra el cáncer.

 

Hasta la fecha, la terapia con haces de partículas ha utilizado principalmente protones para destruir las células cancerosas. Desafortunadamente, aunque el haz destruye el cáncer también daña a los tejidos sanos en tratamientos repetidos. Sin embargo, el experimento ACE está poniendo a prueba la idea de utilizar antiprotones como un tratamiento alternativo, mediante la comparación directa de la eficacia de la irradiación celular utilizando protones y antiprotones.

 

Cuando la materia (las células tumorales) y la antimateria (los antiprotones) se encuentran, se destruyen entre sí, transforman su masa en energía. Así, esa energía liberada se proyecta hacia los fragmentos de las células cancerosas adyacentes, que a su vez deberían ser también destruidos.

 

Según los investigadores del CERN, ACE es un excelente ejemplo de cómo la investigación en física de partículas puede aportar soluciones innovadoras con beneficios médicos potenciales. Sin embargo, el proceso de validación para cualquier nuevo tratamiento médico es largo. Incluso si todo va bien, todavía podría tardar una década para la primera aplicación clínica en aparecer.