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Nave especial Messenger envía nuevos datos sobre Mercurio

Nave especial Messenger envía nuevos datos sobre Mercurio
La primera nave espacial en órbita sobre el planeta Mercurio, Messenger, está enviando a científicos en Tierra imágenes que les proporcionan detalles sobre la superficie del planeta que nunca habían visto.

Messenger, que despegó desde el Centro Espacial Kennedy de Florida en el año 2004, recorrió una ruta larga y tortuosa para entrar en la órbita del planeta más cercano al Sol, hace sólo tres meses. La nave empezó inmediatamente a recolectar datos acerca del planeta, cuya última observación la había hecho una nave espacial estadounidense en el año 1974. Messenger está enviando imágenes de gran nitidez y con la resolución más alta jamás vista hasta la fecha.

La característica de la superficie que intriga a los científicos es la serie de depósitos brillantes que se ven en el fondo de algunos cráteres. El sofisticado sistema de imaginería de Messenger revela que estas características son grupos de hoyos irregulares que varían en tamaño, desde varios metros a varios kilómetros, con aureolas difusas de una sustancia reflectora.

“La imagen grabada de estas superficies es distinta de todo lo que hemos visto antes en Mercurio o en la Luna”, dijo Brett Denevi, un miembro del equipo de imaginería. “Todavía debatimos su origen, pero parecen tener una edad relativamente joven y puede indicar que existe un elemento volátil más abundante de lo que se esperaba en la corteza de Mercurio”.

Esta foto muestra un cráter en la superficie de Mercurio. El centro blanco indica el impacto del objeto que produjo el cráter y cómo se derritió tras chocar contra la superficie.

Denevi es científico del personal del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins en Laurel (Maryland), la institución que construyó y opera Messenger, en colaboración con NASA. El nombre de la nave espacial se deriva de las palabras en inglés: “MErcury Surface, Space, ENvironment, GEochemistry and Ranging”.

La nave Messenger vuela en órbita elíptica alrededor de Mercurio, con un punto más bajo de unos 125 kilómetros sobre la superficie y una cima de 9.300 kilómetros. Aun desde esas alturas, los instrumentos de la nave espacial recopilan información que identifica los minerales y elementos de la superficie. Esta información contribuye a proporcionar una perspectiva de la historia geológica de Mercurio y de sus elementos originales cuando se creó el sistema solar.

“Estamos recolectando una vista general de la naturaleza y los mecanismos de Mercurio por primera vez”, dijo Sean Solomon, miembro del equipo de Messenger de la Institución Carnegie de Washington. “Estamos desechando muchas de nuestras primeras ideas a medida que las nuevas observaciones conducen a nuevas perspectivas”.

La nave Messenger, en órbita desde marzo, ha completado su primer año Mercurio, que equivale a 88 días de la Tierra: el tiempo que le tarda a Mercurio girar alrededor del Sol. La primera etapa científica de la misión de Messenger durará otros tres años Mercurio.