Artículos / Astrología y Educación

Plutón en Capricornio: Algo personal…

Nos preocupa tanto el impacto global sobre los asuntos del mundo de esta energía transpersonal, que por lo general no prestamos la debida atención al modo en que influye dentro del mapa particular de una persona. Hace unos días, en una clase, alguien me preguntó qué podía esperar de su hijo recién nacido que poseía esta configuración en su estructura. Le pregunté con qué nombre lo habían llamado. Me miró desconcertado, luego abrió los ojos muy grandes y dijo: “¡Ay, ay, ay! Adolfo… como mi suegro”

Astrología de la crueldad (3): En el nombre del Arte.

En el nombre del Arte se han hecho muchas cosas, y se siguen y se seguirán haciendo. En el nombre de Dios también, tantas como en el de la patria o del amor. Pero nada de lo que se hizo o dejó de hacer ha disminuido en algo el nombre de Dios, el de la Patria, el Arte o el Amor. Y lo mismo pasa, pues… con la Astrología.

Astrología: La Sopa de Letras vs. La Gramática de las Estrellas.

¿Por qué no entiendo de un modo completo lo que leo en el lenguaje astrológico? ¿Por qué cuando digo lo que veo allí, no abarco nunca todo lo que allí dice? ¿Por qué por más que miro y miro una Carta Natal no se me ocurre nada que decir? ¿Por qué dos más dos no dan simplemente cuatro cuando hablamos en el lenguaje astrológico? Estas son algunas de las preguntas más frecuentes que se plantean las personas que se inician en el estudio de la Astrología, y las de muchos otros que llevan años y años de estudio metódico y esforzado. La respuesta a todos estos interrogantes es muy simple: Están intentando meter una ballena gigante dentro de la jaula del canario.

Plutón en Capricornio: El Día en que Dios se transformó en Mosaico.

“Hay un problema”, dijo uno. “Para tener el control total vamos a necesitar tener una absoluta y completa impunidad…”, agregó. El anciano sonrió y el otro se puso incómodo y tragó saliva. Los viejos ojos astillados de mirar adquirieron un nuevo brillo, un brillo enloquecido. La mente del primer hombre tembló junto con su oscura alma. Los arrugados labios del anciano apenas susurraron: “Un dueño absoluto e inapelable.”, y se quedó un momento mirando crecer la Luna allá en lo alto de la noche. “¡Hagámonos entonces de un Dios Emperador!”, dijo de pronto. Y fue así como el Cielo se rompió en un millón de pedazos.

Astrología de la crueldad (2): Conócete a ti mismo

Cuando enfocamos nuestra atención en la Astrología como un modo de conocernos a nosotros mismos y de poder conocer a los otros para asistirlos ¿cuánto de verdad hay en ello y cuánto de fantasía proyectada? “Conócete a ti mismo”… ¿Cuántas veces hemos oído enunciar esta máxima de don Hermes Trismegisto a lo largo de nuestras vidas, y cuántas veces hemos dicho: “Esta, sin lugar a dudas, es una proposición absurda, ya que obviamente es claro que se quién soy”? Bueno, de ser así no haría ninguna falta buscar ningún modo externo de conocerse, y muchos autores no gastarían ríos de tinta escribiendo sobre el tema; pero más allá de ello, ¿qué buscamos encontrar en la astrología aplicada al individuo? ¿Una ciencia, un método, una teoría, un vademecum infalible, un recetario? Si así fuera, mejor sería que dedicáramos nuestro esfuerzo a la alta costura, o a la decoración de tortas.

Todos somos astrólogos

¿Cuánto tiempo hay que estudiar para ser astrólogos? Esta es una pregunta recurrente que me han hecho innumerables personas a lo largo de mi vida profesional. Al responderles yo que llevo desde mi más tierna infancia hasta hoy sin haber concluido con su estudio, me encuentro siempre con miradas consternadas y gestos desencajados; supongo yo que por la idea equivocada que existe en el imaginario popular que compara el estudio del conocimiento astrológico con una carrera de grado cualquiera, como ser la medicina o la abogacía. Cierto es que a primera vista es difícil de creer que el estudio de la astrología nunca acaba, y que tampoco hace falta encerrarse en una institución académica o peregrinar por el mundo en busca de tan ansiado conocimiento, ya que desde que nacimos, astrólogos somos todos.

Astrología de la crueldad

¿Qué es lo que buscamos cuando acudimos a una consulta Astrológica? Años de preguntar primeramente a las personas que asisten a mi consulta, sobre los motivos que lo llevaron hasta allí, me han dejado una amplia variedad de respuestas. Algunas graciosas y otras tristes, muchos ejemplos sobre lo confusa que está la gente sobre la astrología, y profundas impresiones sobre la salud mental de la sociedad en que vivimos. Lo cierto es que más allá de la anécdota que nos ha impulsado a la consulta, siempre existe alguna profunda causa o excusa, conciente o inconsciente, que esgrimirse ante uno mismo. Esta puede tener una gran profundidad filosófica sin por ello bloquear ninguna posibilidad anecdótica. He conocido a gente que desea poder desplegar sus aptitudes de un modo pleno buscando conocer la totalidad de su propio Ser, y algunos otros que solo vienen para que por favor les tranquilices un poco, que le hagas quedar bien ante sí mismos y los otros, y que, de ser necesario y para no vulnerar las dos exigencias anteriores, para que por favor les mientas.

Astrología: Las viejas costumbres olvidadas.

Antiguamente, digamos en el Medioevo, si uno pertenecía al pueblo liso y llano solo podía encontrarse con un astrólogo en la plaza del mercado durante algunos pocos días dos o tres veces al año, en las fiestas patronales u en otra ocasión similar. El personaje llegaba andando la mayoría de las veces luego de atravesar valles, montes y bosques en donde dormía al sereno, y comía de lo que cazaba o pescaba por ahí mientras estudiaba los cielos y veía desplegar su poder sobre lo que acontecía en la tierra y a las gentes. A veces, pocas en verdad, llegaban en un carromato tirado por caballos, y complementaban las pocas ganancias que su arte les brindaba, con la oferta de almanaques, talismanes para la buena suerte, venenos contra los enemigos e infalibles filtros de amor. Contados eran aquellos que habitaban un castillo por estar al servicio privado de algún monarca o de algún gran señor, más estos últimos son los únicos que han adquirido fortuna, gran fama y pasado así a la historia, marcando un modelo arquetípico que sus actuales colegas se esfuerzan por repetir: Servir a los poderosos, a monarcas y famosos con el fin de obtener fama y fortuna para ellos mismos. Pero… ¿y el Pueblo liso y llano? Pues el pueblo ya no cuenta… a menos que sea para expoliarlo.

Astrología: Sobreviviendo a las antiguas y modernas confusiones

Cierto es que los hombres tendemos a confundir las cosas en nuestro afán por simplificarlas, y el idioma es un claro ejemplo de ello. De la confusión que resulta de allí nacen maravillas como la poesía, la prosa y todo aquello que llamamos dialéctica o literatura. Pero nuestra mente lógica trata de ajustar los patrones verbales y volverlos intercambiables ante lo extranjero que percibe a fin de tranquilizarse frente a la incertidumbre que una nueva palabra le provoca. Así, al enfrentarse a un nuevo idioma, supone que solo se trata de un intercambio entre palabras que, organizadas de un modo determinado ya sea este un viejo o nuevo modo de hacerlo, significarán siempre lo mismo. Más de todos los cambios en la lengua a los que debemos enfrentarnos en los territorios ignotos del significado verdadero que poseen, quizá el más profundo de ellos sea cuando se enfrenta uno a un lenguaje sagrado. Pues no son allí las palabras las que cambian para significar a las cosas, sino que son las cosas mismas las que cambian.

La Luna: De las Cosas que hay en el cielo...

Como todo, la cosa comienza con la Luna... Lo más cercano, lo más visto y común, su influencia es observable en los portentosos fenómenos incontrolables de la naturaleza. Reina y señora de la noche. Vigilante eterna y muda ya sea sobre el negro manto o sobre el luminoso cielo. Ella rige las mareas, los partos y los crecimientos. Influye en la meteorología de la Tierra como cualquiera puede verlo aún mirando hacia sus pies en el suelo, porque astronómicamente está acá nomás como bien se nota. Tan sólo a unos 360.000 km., y aunque desde aquí nos parece mucho más cercana, 30 días completos de viaje en un avión de línea serían necesarios para llegar hasta allí. Imaginen pasar un mes a bordo de un Jumbo para poder llegar a ella, o cinco meses en un tren común de pasajeros. Siempre y cuando podamos hacer que los trenes o los Jumbos viajen por el espacio, claro. En 1969 la tecnología humana en un esfuerzo económico sin precedentes envió a tres hombres enlatados al natural hacia allí en tan solo una semana con el norteamericano programa Apolo. El ingenio aplicado a las leyes que rigen el movimiento planetario en el espacio, la tecnología de materiales existentes y montones, muchos montones en verdad, de dinero lo hicieron posible. Neil Armstrong posó por primera vez su pie allí en nuestro nombre y unos pocos otros lo han hecho luego, más no todos nosotros. No quiero decir que en los hechos sino concientemente como especie, pues, si vamos al caso, seguimos viviendo en algo así como en la edad de piedra.

Ceres: Un largo camino a casa…

Como cabe suponerse que así fuera, a principios de septiembre del año de 2005 los científicos arribaron a la conclusión de que Ceres, denominado como el menor de todos los planetas enanos, probablemente tendría más agua dulce que la tierra. Agua toda pura, agua congelada, bebible, necesaria en un mundo regido por una especie tan contaminante como la nuestra. Creemos que el Turismo Espacial, que hoy día lo más lejos que puede llevarnos es a una Estación Espacial Internacional bastante precaria, más parecida a un Tecno-refugio de Alta Montaña en la Antártica que a una cálida y pequeña cabaña, pasará primero por la aridez de nuestra vieja y querida Luna, luego irá a Marte y posteriormente, irá a Ceres. Un Mundo con Agua, como el nuestro, y muy probablemente un mundo vivo.

Aprender astrología, ¿una nueva escolarización?

Mi maestro de artes marciales solía decirnos que era imprescindible aprender a la perfección la técnica, los catas (formas de series en movimiento) para después olvidarlas y danzar espontáneamente dicho arte.

Plutón en Capricornio: Una Era Transformando las Estructuras Sociales.

Predecir, anticiparse al futuro, estar más allá del hoy, aventajar en algo al implacable señor del tiempo, es un anhelo que históricamente arrastra el ego humano. Desde que somos conscientes de nosotros mismos y comenzamos a preguntarnos ¿Quién Soy?, ¿De dónde vengo? y ¿A dónde voy?, la pregunta que siempre más le ha preocupado a nuestro ego es ésta última, aunque de las otras, tampoco tenga ni remota idea. La respuesta global siempre fue bastante simple, y la ha repetido como un loro desde entonces: “Soy consecuencia de mi origen y evolucionaré dependiendo de mis posibilidades actuales, y de cómo las utilice”, pero pareciera que nunca las hubiese buscado u encontrado dadas las circunstancias actuales. Prestamos poca atención al pasado, cada vez menos, porque nuestro ego, que es la herramienta que nos conecta con este hoy tan nuevo y sorprendente que lo mantiene tan ocupado, solo tiene tiempo para tratar de anticiparse al futuro en su afán de obtener algún beneficio.. mientras que Ignora, meridianamente, que el futuro llegó hace rato.

Sol: El lado oscuro del Rey.

Nadie creerá que a estas alturas de siglos de astrología publicada, que alguien se meta a escribir sobre un tema tan trillado como el Sol. Pero es un tema al que se da por asumido muy fácilmente, y casi para nada visto si hablamos de polaridades planetarias, de hecho, pocos asumen que el Sol tenga alguna. Su función es la de mediar en un sistema multipolar para lograr una armonía y equilibrio que las contenga a él y a todas ellas. Él dirige la partitura de nuestras vidas desde allí, y él nos dice, cual reloj en el cielo, cada día y año que transcurre. El Sol, el Centro del Sistema que hace la vida posible sobre éste planeta. Una estrella para la astronomía. Un simple planeta para la astrología. Una función del Ser para la psicología profunda. Ése mismo a quien señalas con el dedo cuando dices: Yo.

¡¡¡ Regalo de Aniversario !!!

Comienza la Saturnalia y Astropampa.com cumple un año, así que los regalos son para vos.
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