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Astrología Humanista: La Luna y la trampa de la memoria.

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Muchas veces desde aquí hablamos sobre el pensar, sobre el comprender, sobre la consciencia, y sobre los mecanismos que operan en nuestra mente para que todo eso suceda. Pero, por lo general, nos referimos a ello de un modo ideal, óptimo, y por desgracia bastante poco visto que suceda en términos reales en lo práctico del día a día. Habitualmente y en diversos ámbitos, dentro y fuera de la astrología, se habla de consciencias “despiertas” y “dormidas”, y se tiende a instalar la idea de que ello es obra fortuita del destino y no un efecto de la propia voluntad; algo así como dones o carencias que le acaecen al individuo sin que medie esfuerzo alguno de su parte y como ajenas a su individual autodeterminación, como si fuese un decreto divino definitivamente inapelable.
Alejandro Fau | Astrología Humanista: La Luna y la trampa de la memoria.

 

"Hasta ahora se os ha enseñado que estamos dirigidos por los astros y que consiguientemente encaminamos esta inclinación hacia la naturaleza particular del planeta que nos domina. Y aunque sobre el particular e incluso sobre la manera de resistir y combatir las influencias astrales se ha escrito no poco, puedo deciros que todo ello no es sino ganas de perder el tiempo."

Filippus de Hohenhein (Paracelso) “Liber Paramirum”   (1537)

 

Algunos sectores, muchos de ellos auto denominados espirituales, sean sectas o grupos laicos, efectúan diversos test o pruebas que dicen establecer la aptitud o ineptitud de los individuos para llevar adelante una tarea superior, estableciendo “ritos” o “iniciaciones” que ponen a prueba la capacidad del sujeto para aceptarlo o rechazarlo de entre sus filas, incentivando la competencia individual para ver quién es un verdadero “elegido”, exaltándolo, y quién es un redomado inepto para ello, denostándolo, generando de éste modo divisiones arbitrarias de casta entre los que poseen derechos y los que no, entre los futuros dominadores y dominados, entre aquellos que tendrán voz y voto y los que solo tendrán el derecho de obedecer, entre quienes merecen realmente ser los amos o solo ser simplemente esclavos. Esto que suena a auténtica aberración es algo que es denominado académicamente como Eugenesia, o popularmente como la “búsqueda del hombre superior” que redundará en una mejora significativa de la raza eliminando la escoria. Una ideología de carácter filosófico que se practica cotidianamente en diversos estamentos sociales de un modo encubierto aunque se la condene públicamente por razones políticas, ya que nadie quiere ser acusado abiertamente en este moderno y humanista siglo XXI como un recalcado neo nazi-mengueliano. Pese a ello esta idea subyace en el sustrato inconsciente del discurso y el pensamiento de los lideres políticos y religiosos, educadores de todo tipo y dirigentes de toda laya, y, mucho más grave aún, en aquel que denominamos como el hombre común. A partir de ello es que sobrevienen y tratan de sostenerse entre otras, las divisiones ideológicas, de clase, razas, religión, de nacionalidad y de género.

 

Inconsciente-1En este tipo de posturas y razonamientos prevalece el sello indiscutible de la energía de la Luna. De hecho, de su sustrato más primitivo y primario. Cualquiera que entienda algo del asunto sabe que esta energía intenta replicar y preservar lo propio, teniéndolo como mejor, por sobre lo ajeno, asumido como indeseable e inferior. Este mecanismo primario de defensa y preservación de la descendencia genética y cultural propia, tanto individual como familiar o tribal, se encuentra firmemente enquistado en el inconsciente humano y a partir de él accionamos o reaccionamos en todos los ámbitos de nuestras vidas y que rotulamos psicológicamente como “la defensa de los propios intereses”, y que, al estar erróneamente ligado a nuestro instinto de supervivencia, tendemos a justificar. Digo erróneamente, ya que la naturaleza viva sabe que si se permanece en la endogamia se hace su sostenimiento imposible en lo práctico, impulsando así a nuestro instinto, aún acompañado de cierto grado de temor y las debidas precauciones, a la fusión e intercambio con aquello que le es diferente. Hablamos aquí, pues, de un psiquismo en particular y no en términos de instintos biológicos. Este mecanismo de supervivencia biológica es totalmente pernicioso a nivel de la consciencia ya que conlleva a la fijación de la estructura del ego en su estadio más infantil y a la repetición de errores de modo compulsivo. Cualquiera, aún sin ningún tipo de estudios, coincide en la validación de la idea sobre que es el humano el único ser capaz de tropezar dos veces con la misma piedra. Desde la visión encuadrada en el marco de la astrología esto es producto de permanecer inadecuadamente en el estrato Lunar de la consciencia, logrando que la dinámica de inclusión que sigue nuestro instinto a nivel biológico se vea estancada en la repetición de círculos viciosos que utilizan las funciones energéticas planetarias para retro-alimentarse cristalizándose, y generando lo que se conocen como las diversas patologías psíquicas y aquellas de origen psíquico que pueden precipitarse a los niveles emocionales primero, y luego físicos del individuo.

 

piramideRecordemos que en Astrología hablamos de la consciencia, y de su desarrollo, tomando como modelo descriptivo los siete estados evolutivos dados en la escala de “iniciaciones” plasmadas en lo que se conoce como Pirámide Caldea. En la bipolaridad en la que estamos sumidos, debido a la existencia en el mundo material y que nos lleva a asumir la veracidad de los conceptos polares de “luz – Oscuridad”, “Bueno – Malo”, “Lindo – Feo”, “Placer – Dolor”, etc., etc., etc., diríamos que dicha escala expresa la posición del individuo y su función vinculante entre la polaridad definida en el lenguaje judeo-cristiano como “Cielo – Infierno” y en el cómo podemos, alegóricamente, salir de uno e ingresar en el otro. En dicha escala el primer nivel de los siete propuestos es el que corresponde a la energía de la Luna. Allí nos encontramos ahora como especie. De hecho es el estadio en el que está sumido la gran mayoría de sus integrantes y a partir de lo cual se manifiestan los llamados “Fenómenos de Masas” impulsados por el inconsciente colectivo. Los estadios sucesivos, los escalones que siguen, corresponden a las energías planetarias en el siguiente orden: Mercurio – Venus – Sol – Marte – Júpiter – Saturno. Tanto por debajo como por encima de éstas, ya sea en lo alto del Cielo o en lo profundo del Infierno, están ubicadas las llamadas energías planetarias transpersonales correspondientes a Urano, Neptuno y Plutón, las que están a su vez separadas de la pirámide por la energía planetaria de Quirón que la envuelve y protege de éstas como la cáscara de un huevo protege al embrión. Es aquí, en este primer escalón correspondiente a la Luna, en donde podemos hablar primariamente de personalidades “despiertas” y “dormidas” como el primer escollo a superar en tanto consciencia para lograr avanzar ascendiendo hacia un estado que podríamos llamar más adulto. Para comprender este escollo es necesario que hablemos de la función Lunar dentro de la estructura energética holográfica que hace al individuo por un lado, y de cómo ignorándola o haciendo un mal uso de ella por el otro, transformamos una perfecta herramienta necesaria para salvaguardar nuestra existencia y garantizar nuestro desarrollo en un “mecanismo”, psicológicamente hablando, que nos retiene en un estado inconsciente de infantil ignorancia o “dormidos”, digamos, para no abandonar este concepto tan gráfico y sobre el que podremos trazar luego diversas analogías.

 

animal astutoLa Luna es Replicación, Nutrición, Preservación y Memoria. Gracias a esta cualidad, en el nivel físico nuestras células se multiplican, son nutridas y protegidas con el fin de mantenernos vivos y de acumular experiencia; la que se sumará a una nueva serie de replicación, nutrición, etc., etc., etc., permitiéndonos crecer, desarrollarnos y evolucionar como especie biológica. Este maravilloso accionar natural que garantiza nuestra supervivencia individual, presenta algunas dificultades a nivel psíquico en una especie autoconsciente como es la nuestra. La aparición de la autoconsciencia es comparable al nacimiento de un bebé. Un bebé no tiene aún la capacidad para satisfacer todas sus necesidades y depende de los otros tanto física como intelectualmente para desarrollarse de modo pleno. Sin este auxilio corre no solo riesgo su vida sino que, si pervive, corre también el riesgo de convertirse no en un humano pleno sino tan solo en un animal  astuto. La repetición de comportamientos, como el llorar para que se lo alimente o se le preste atención, lleva a la fijación de un modelo al que recurrirá con el fin de lograr siempre el mismo resultado, u otro, por ejemplo que se lo quite de la sombra y se lo coloque al sol. Solo estará dispuesto a cambiar de modelo ante un nuevo requerimiento, ya que, siguiendo con el ejemplo, observará que en lugar de ser colocado al sol se le da un biberón aunque él no lo quiera, por lo que asume deberá buscar algún otro modo para aquello que es diferente, pero sí que seguirá llorando cuando tenga hambre en espera que le den su biberón aunque sea ya un anciano. La obediencia en términos de premios o castigos sigue pues la misma lógica en el adoctrinamiento de la consciencia. La autodeterminación es rechazada en cualquier caso y el sostenimiento de los mismos valores arrastrados por las generaciones anteriores se impone generando comportamientos de dependencia a éstos, y es así como son perpetuados caprichosamente en las diferentes culturas.

 

fuerza-nuevaNo debe interpretarse que estando estancados en el nivel Lunar no podemos acceder al resto de las energías planetarias. De ninguna manera. Sin ellas no existiríamos. Accedemos a ellas a nivel inconsciente y operamos con ellas reactivamente desde el nivel Lunar. Así pues la energía del Sol, que simboliza entre otras cosas nuestra individualidad y autodeterminación, permanece en una fase infantil dependiente de la estructura Lunar si no podemos acceder conscientemente a ella. Esto provoca que nuestras reacciones puramente emocionales predominen por sobre las racionales, y que las racionales sean dominadas por los prejuicios anclados en ellas. Entre los mal funcionamientos a niveles mentales se encuentra el mecanismo mercuriano que se ve forzado a un incesante reordenamiento de prejuicios que confundimos ingenuamente con el pensar, y que este reordenamiento e incremento compulsivo de prejuicios mal puede sintetizar, una función de la energía Jupiteriana, nuevas ideas, y que nos lleva a tomar simples variaciones de lo conocido como si fuesen elementos verdaderamente originales. Ejemplo claro de ésto son las diversas divisiones religiosas y su atomización incesante, y la aceptación de “nuevos” partidos políticos que no hacen más que plantear con nuevas palabras las mismas viejas ideas. El conocido dicho popular de “cambiar todo para que nada cambie”, puede aplicarse perfectamente a ésto, y lo mismo puede decirse de nuestro modo de vincularnos. Los patrones fijados en nuestro inconsciente nos llevan de modo compulsivo a vincularnos del mismo modo siempre. El refuerzo de la creencia en que “todos los hombres, o las mujeres, son iguales”, cantinela favorita a entonar ante una nueva ruptura vincular, es producto de la experiencia recurrente de buscar lo mismo del mismo modo para obtener, obviamente, lo mismo. Transformamos la energía de Marte, nuestro decidido y valeroso guerrero, en un arbitrario tontorrón violento y caprichoso, y a nuestra armonizadora e inclusiva Venus en una aterrorizada y enamoradiza adolescente sin cerebro. No dejemos fuera a Saturno, quien absolutamente invisibilizado o proyectado, reducirá sus funciones tan solo a cristalizar los modelos propuestos por la Luna y hacerlos cumplir a rajatabla imponiéndonos crueles castigos. Este grosero muestrario superficial del comportamiento humano que cualquiera puede observar en su cotidiano claramente, solo es una muestra de la dinámica Lunar operando inconscientemente en nosotros.

 

sonámbulosLo expresado anteriormente es bastante común de observar en los otros, y en nosotros mismos, si podemos vernos sinceramente. Solo porque los personajes y los escenarios cambian creemos que estamos ante un hecho diferente de los ya vividos. Es como en un sueño. Quizá vemos allí a alguien que no conocemos, un rostro que no conocemos, pero en el sueño tenemos la certeza de que se trata en verdad de nuestro hermano, nuestro padre o nuestra tía. Al despertar podemos ver la disociación entre figura y personalidad, pero en el sueño no. La explicación psicológica de ésto es que es la encarnación del mismo patrón arquetípico en una nueva variante, cambia el ejemplo pero la energía es la misma. Lo mismo sucede cotidianamente en nuestro mundo de la vigilia, o lo que nosotros definimos como tal, y, al igual que en el sueño, habitualmente tampoco podemos advertir la disociación entre figura y patrón, solo que aquí cobra una mayor importancia la figura que al ser enteramente novedosa en primera instancia creemos que se trata de un patrón completamente nuevo. Podríamos decir, usando la imagen inicial de las consciencias “despiertas” y “dormidas”, que nuestra supuesta vigilia no es más que un realmente grave caso de sonambulismo. La psicología a estudiado estos patrones de conducta repetitivos solo cuando conforman una patología considerada anormal y que pueden provocar desequilibrios emocionales riesgosos en el individuo y lo afectan psíquica o físicamente, a él o a terceros, y se enfoca en su tratamiento específico; pero no logra ver los mismos patrones de repetición en aquello que define como “normal”, pues está muy lejos de advertir que la supuesta normalidad que pretende no es más que la preservación de un estado considerado históricamente como mejor solo bajo la luz de sus propios prejuicios. Pero, en fin, como reza el viejo adagio: En el país de los ciegos, el tuerto es rey...

 

dormis-3He de advertir aquí que con lo dicho hasta ahora no pretendo mover a la creencia sobre que la energía de la Luna sea mala y debamos abandonarla. Muchas sino todas las personas que comienzan a estudiar Astrología creen inicialmente que esto es así, que se debe abandonar por cualquier medio el empleo de ésta energía, negarla o cercenarla y que en favor de ello redundará un beneficio que permitirá que aparezcan así las otras de un modo más natural y pleno. De ninguna manera. Lo repito: DE NINGUNA MANERA. Intentarlo equivaldría a pretender amputarnos una pierna para que liberados de ese peso extra podamos correr más rápido. Peor aún, siendo la Luna quien garantiza nuestra supervivencia equivaldría ello a un verdadero suicidio. No podemos prescindir de ella en modo alguno. Solo decimos que ella no es la más adecuada para dirigir nuestras vidas si pretendemos ser alguna vez adultos. La Luna es nuestra principal herramienta, simboliza aquello que nadie conoce mejor que nosotros, somos verdaderos especialistas en la energía zodiacal mediatizada y aplicada a través de ella, es la ventaja decisiva a emplear en el descubrimiento y desarrollo de nuestras vidas, es nuestra herencia y nuestro tesoro. Solo que debemos emplearla de manera consciente como la poderosa herramienta que es, y para que no se transforme en un mecanismo automático de nuestra conducta que solo podrá conducirnos a los mismos lugares conocidos ya sea que éstos nos gusten o no. Para ello se hace necesario una alerta permanente sobre nuestro accionar. No es una tarea fácil el desmontar los mecanismos desde los cuales acciona esta energía, pues estos permanecen en nuestro inconsciente cristalizados en diversos arquetipos desde hace milenios. Quienes han comprendido ésto se han propuesto reforzarlos cotidianamente para poder sacar mejor partido de ellos en su favor, y nos someten a distracciones y sutiles bombardeos de refuerzo cotidianamente por todos los medios a su alcance. Para ellos es muy importante que sigas “dormido” y que jamás despiertes, si así fuera, el ejercicio del poder tal como lo concebimos hoy día se derrumbaría.

 

marketingSobre la base de estos arcaicos mecanismos Lunares esta basada la publicidad y el marketing, tanto de personas como de productos, en nuestro mundo moderno. La utilización de modelos, figuras, frases, colores, anhelos inconscientes, etc., apuntan directamente a la manipulación de los arquetipos que yacen en nuestro inconsciente profundo para motivar nuestras reacciones sin que medie razonamiento alguno por nuestra parte, llevándonos a la acción compulsiva de adquisición de determinadas mercaderías o a la adhesión a determinados modelos e ideales forzando nuestras supuestas necesidades y creencias hasta el punto en que no resisten el menor análisis. Paradójicamente estos mecanismos repetitivos nos llevan a la inhibición de funciones fundamentales de las propias energías planetarias que nos son indispensables para nuestro desarrollo. En el caso que nos ocupa hoy, la energía de la Luna, esta repetición compulsiva nos lleva a anular la memoria de largo alcance evitando que podamos reconocer la acción que estamos llevando adelante hoy como la repetición de los mismos caminos erróneos por los que ya hemos transitado anteriormente. Se refuerza una selectividad de preferencia de algunos recuerdos funcionales por sobre otros que pondrían en riesgo el automatismo del sistema. Los patrones que se utilizan para lograr estos objetivos están anclados en los sustratos más profundos del inconsciente y la mayor de las veces apelan a la explotación de los miedos y terrores infantiles de los individuos. El que ya no nos quieran, el miedo al rechazo, a la expulsión y a la posibilidad de ya no pertenecer a determinada facción, organización o creencia son los más comunes. El refuerzo de la idea de que el pertenecer tiene privilegios que nos elevarán por sobre el resto es explotada de continuo, lo mismo que el refuerzo de la creencia de que poseer determinadas características de sexo, color, origen, religión o ideología nos harán mejores que los otros.

 

El panorama social planetario respecto de esto que digo creo que hoy es muy claro. En muchísimos países, principalmente los latinoamericanos, creen haber evolucionado mucho social y culturalmente habiéndose aparentemente democratizado, porque ya no ejercen el poder sobre ellos las viejas dictaduras militares. La mayor parte de sus poblaciones no pueden ver que actualmente están sometidos al mismo poder de manipulación y coacción ejercido desde los monopolios empresariales usando como fuerza de choque a los medios de comunicación masiva. Han cambiado los decorados y los actores, pero la dictadura ejercida y presente en el cotidiano es la misma. Si tuvieran una verdadera memoria reconocerían a los actuales personajes que dicen ayudarlos como los antiguos asociados de sus viejos verdugos. Los países norafricanos y del medio oriente están siguiendo el mismo camino, ven como una panacea la apertura hacia una democracia concebida por los ideólogos de occidente, sin saber que su situación no cambiará gran cosa comparada con la ya vivida bajo el antiguo régimen. Aunque la mona se vista de seda pues, aquí y en cualquier parte, mona se queda. Los países centrales, aquellos auto denominados como el Primer Mundo y asumidos así como mejores que los otros, son quienes desde hace más tiempo padecen este flagelo sin darse cuenta de ello “dormidos” como son mantenidos por sus opresores. El permanecer alertas y sacudirnos esta soporífera modorra que nos envuelve como un sedoso capullo, debiera ser prioritario como objetivo de crecimiento tanto individual como social. De cada uno de nosotros depende y de nadie más. Debemos apelar conscientemente a la energía Lunar de la memoria profunda para tener finalmente la certeza de que aquellos antiguos errores y brutales horrores del pasado, no tengan ya la posibilidad de repetirse nunca más.

2 Comentarios

CAM (6.Abr.2011 @ 16:14 gmt) dijo,
Excelente como siempre...!!
Ornela (12.Abr.2011 @ 03:32 gmt) dijo,
Buenísimo.