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Los Grandes Maestros del Cielo

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Los Grandes Maestros del Cielo
(¿ ...ó Los pescados voladores?)

Desde que los seres humanos aprendimos a mirar en el cielo, para encontrar inspiración, rumbo y consuelo, se han producido muchos cambios sociales y culturales en nuestra especie humana, y mucha, mucha agua ha fluido bajo el puente del presente por el gran río del tiempo hacia el olvido... tanta, que ya no recordamos de una manera consciente, desde cuándo es que lo hacemos, el por qué lo hacemos y, mucho menos, quién nos lo enseñó. ¿De dónde proviene nuestro conocimiento Astrológico? ¿Podemos responder, con absoluta verdad, a ésta pregunta? ¿Qué es lo que nos dice la Historia, la verdadera y documentada, y por ello en apariencia la más cierta?

Bueno... ella nos dice que, aunque parezca muy absurdo eso es un verdadero misterio, porque los datos históricos que de ella disponemos, son en verdad muy extraños, demasiado como para aceptarlos así como así sin alguna reserva. Pero por ello, y pese a ello, intentaremos aquí desentrañar juntos el misterio, o, al menos, tomar contacto con el material histórico disponible y jugar un poco geminianamente con él y ver qué aparece. La Historia, nos dice que debemos partir de la documentación de todo hecho, del registro escrito, y debemos ser muy estrictos con ello así que para comenzar con nuestra tarea, debemos remontarnos a los primeros escritos conocidos y, por ende, al inicio mismo de la Historia tal cual la definimos, y como bien sabemos la historia, La Historia, comienza en Sumer y la escriben los Sumerios... Así que muy bien, veamos entonces quiénes son, y qué nos dicen los sumerios sobre el origen de su propio origen y de su Astrología, ésa que ellos practicaban y que luego pasó a los Caldeos, Babilonios, a Egipto, Alejandría, el Asia Menor, la Grecia, la Roma y al mundo todo en lo que hoy llamamos el Cercano Oriente y el Occidente... en un decir, la nuestra.

¿Quiénes son y de dónde salieron los Sumerios?

El registro arqueológico nos dice que vivian en la mesopotamia asiática, esa que está entre los ríos Éufrates y Tigris (actual Irak), y de donde se dice que alguna vez estuvo el paraíso, digamos allá por entre el 5.000 y el 4.500 A.C., pero ellos no eran nativos de allí. Habían llegado emigrando desde el norte, ya organizados y llamándose a sí mismos los "Cabezas Negras"... ellos son los que "inventaron" la civilización tal cual la conocemos. También inventaron el carro de combate, lo que posibilitó la expansión territorial, y con ello cualquier Imperio, y un sistema matemático que aún utilizamos todos los días cuando miramos nuestros relojes o medimos cualquier ángulo. También inventaron el arado, el torno de alfarería, los impuestos y, por supuesto... la escritura, una que llamamos cuneiforme debido a lo curioso de sus trazos en forma de cuña... y con todas estas cosas, los Sumerios, revolucionaron al mundo.

Pero los historiadores durante mucho tiempo los ignoraron, ya que los consideraron una especie de "parientes pobres" de los egipcios, (fueron contemporáneos de éstos entre el quinto y cuarto mileño antes de Cristo) ya que no construían sus monumentos en piedra sino con adobe y arcilla, y que, en lugar de dejar muchos registros policromos y bonitos en las paredes y papiros cual comics con sus pesonajes todos de perfil, prefirieron anotar sus cosas con un punzón en unas aburridas tabletas de arcilla en un idioma muy extraño y por completo incomprensible. Digamos que los Sumerios fueron discriminados de los presupuestos investigativos por considerárselos "demasiado pobres y poco interesantes" como para invertir en ellos estudios y excavaciones, al lado del provecho que prometía Egipto y, obviamente, su estudio fue relegado y, solo muy reciéntemente (mediados del siglo XX), fue que comenzó a prestárseles una más seria atención.

La escritura, como invento, consistió simplemente en acordar un conjunto de símbolos organizados de un modo coherente, claro y fácil de aprender (al menos para ellos), lo que permitió el transmitir un dato, un concepto o una idea a traves del tiempo y la distancia de un modo veloz y económico. Estos símbolos, unos simples "palotitos" cruzados, fueron el verdadero poder que posibilitó y sostuvo el primer Reino en la Tierra, pues como dice la Lista Real Sumeria: "Cuando el Reino bajó del cielo, el Reino estuvo en Eridú. Alulim fue el primer Rey, y gobernó allí durante 10 sarem"... "120 sarem pasaron y 10 Reyes, el último Ubar-Tutú, y luego vino el diluvio" (1)... Sí, sí, el Diluvio, ese del Arca y de... Noé? No, no. No es, no-é, acá se llama Xisuthrus (o Shiusudra), es hijo de Ubar-Tutú y también después se lo llevaron los Dioses, junto con su mujer y luego del diluvio, a vivir con ellos allá en el cielo.

Casualmente en Eridú (actual Tell Abu Sahrein, en Irak), en una región conocida como El-obeid, se encuentra el asentamiento más antiguo de lo que conocemos como organización social a gran escala, La Ciudad-Estado. Un centro político, administrativo y religioso habitado por unas 45.000 personas. Aunque en terminos de "escritura", para ser sinceros, hay aquí en Eridú una proto-escritura en el sentido literario, ya que solo se trata de una escritura administrativa, meramente contable y de simbolísmo matemático. La escritura, la narración propiamente dicha con su ortografía y gramáticas ya estructuradas, aparece en la ciudad de Uruk hacia el 3.800 AC, unos cinco mil ochocientos años atrás... Pero volvamos a Eridú, y a hace unos seis mil quinientos años atrás, para obtener nuestro primer documento histórico.

Eridú era la ciudad del Dios Enki (literalmente en sumerio, EN-KI significa: "Señor de la Tierra"). Y en su templo, el edificio más alto que dominaba la ciudad (algo llamado Ziggurath (2), literalmente: "La montaña del dios"), la figura del Dios es representada por un Símbolo: la imagen de un extraño ser con cuernos y cola de pez (3)... Sí, el mismo Símbolo que utilizamos aún hoy para representar al signo de Capricornio. Una extraña figura para adorar como imagen de un Dios con quién uno espera pasar el resto de la eternidad... una imagen que, aún bien vista, representa a un extraño monstruo ante quién no sería agradable estar mucho rato... disculpen ustedes la blasfemia si la es, pero no me imagino que oliera muy bién una mezcla de cabra y pez por más dios que fuese. Si bien las ciudades-estado de esa época controlaban diques y esclusas, y sistemas de canales de riego que verdeaban parte de sus enormes riquezas, distaban mucho de tener agua corriente y debimos esperar hasta el imperio romano para ello... Pero volviendo a esa imagen que aparece inscripta y registrada por primera vez allí, en un tiempo y un lugar en donde aparecen también muchas otras cosas. así como de golpe y comienza oficialmente eso que llamamos La Civilización y La Historia... ¿de dónde vino? ¿por qué ésa? ¿por qué no otra imagen, u otro signo?

La historia nos dice que es la imagen de un Dios, de El Señor de la Tierra para ser más precisos, lo que astrológicamente cualquiera podría asumir como correcto prima facie, y como una descripción típica del signo pero... ¿hablaban los Sumerios de astrología, hablaban del Dios, o hablaban de qué..? Dicen que dicen, que don Hermes Trimegisto, sabía y decía, que la verdad de las cosas es que son lo que son, son más de lo que son, y también son otra cosa. Y como yo creo que sabía de lo que hablaba este señor mientras revoleaba el caducéo con una mano y tiraba los dados con la otra, partamos pues desde ahí, y tomemos a éstas, como tres cosas que deben, debiesen o debieran, ser demostradas de alguna mínima manera para constituírse así en parte de la Historia... al menos de ésta.

1) Las cosas son lo que son
La historia y el documento nos dicen que ésa es la "Imagen" del Dios Enki, Señor y Protector de la Ciudad de Eridú... ¿querrán decir ellos una foto!..? ¿¡y por qué no..!? Supongo yo que un Dios está en condiciones de asumir el aspecto que mejor le venga en gana, así que tal vez... Intentemos averiguar si al menos es remotamente posible, aunque nos parezca ridículo a primera vista.

2) Las cosas son más de lo que son
Bueno, nosotros ya sabemos que es un símbolo y que representa un Signo del Zodíaco, Capricornio, y que el significado que tiene asignado en este caso, al menos el literal en sumerio (En-ki), es correcto y coherente con lo que representa y podemos reconocerlo allí, escrito como Símbolo-parte de un Sistema mayor. Digo, esto no hace falta ni que demostrarlo, claramente estamos hablando de Astrología... aunque quizás ampliemos alguna otra cosa al respecto?

3) Las cosas también son otra cosa
Esto quizá sea lo más complejo de demostrar porque no sabemos si con esa "otra cosa" don Hermes se refiere a: "específicamente a otra cosa", o a: "algún otro nivel vibracional de la cosa" o, simplemente, a: "cualquier otra cosa"... pero veamos cómo evoluciona este triple acertijo y así sabremos, o no, cuál es la respuesta... quién sabe.

Decía que debimos esperar hasta mediados del recientemente pasado siglo XX para comenzar a leer de un modo más o menos fluído las inextricables escrituras que nos dejaran los sumerios en sus tabletas de arcilla. Aún así, el volúmen del material que nos legaron es inmenso y llevará aún décadas el transcribirlo todo. Las guerras desarrolladas contra Irak nos han resuelto en parte la tarea, ya que durante los bombardeos a la ciudad de Bagdad gran parte de su museo histórico fue destruído y, junto a él, unas 350.000 tablillas de arcilla pertenecientes a la Biblioteca de Ashurbanipal (actual Nínive) y varias estelas y pilares, en su mayoría con inscripciones de tablas Astronómicas y catálogos de estrellas, entre las tablillas, un completo tratado de metalurgia, otro de ingeniería y cinco tratados astrológicos. Pero aún quedan unas 400.000 tablillas más, en su mayoría en museos y universidades (Oxford tiene una de las colecciones más grandes del mundo) y cerca de otras 70.000 de ellas en manos privadas de coleccionistas, y difícil acceso. Pese a ello, sabemos bastante más que antes... sabemos por ejemplo, cuál era el nombre de nuestro primer "Maestro de Astrología"(7).

Se llamaba Oannes/"Oë"/Uanna, un ser mitad hombre y mitad pez(8). Su piel era plateada y escamosa y, pese a tener dos piernas y pies, tenía tambien una cola que lo semejaba a éstos. Respiraba por medio de orificios situados a la altura de las clavículas cuando estaba en tierra firme, expuesto al aire, pues tenía costumbres definitivamente amfibias. Uanna bajó del cielo en un estruendoso y brillante huevo junto con otros de su especie (de ahí su apelativo OË, que literalmente es: "del Huevo", o aquello referido a él). El "huevo", quedó sumergido bajo las aguas del Mar de Eritrea (Golfo Pérsico), y a él este ser regresaba cada noche, pues allí con los suyos se sentía más a gusto(9). Pero Oannes siquiera es descripto o nombrado como un Dios por los Sumerios, aunque sí se lo refiere como a un tipo de enviado, una especie de monitor que vigilaba el cómo marchaban las cosas en el mundo. Se descubrió recientemente (1980) que la palabra Musari, en Sumerio, tanto como Annedoti, en el griego antigüo en la que fue anotada, y que durante mucho tiempo se las supuso "sinónimo" de su nombre, no era tal sino que dicha palabra significaba: Abominación, en griego, y Algo pestilente y/o Revulsivo en Sumerio (una mala interpretación, traduciendo como: MÜ-AN-KI, que literalmente en Sumerio es: "El enviado de An (dios del cielo) a la Tierra", en lugar de MÖ-UK-ARI, como en realidad era)... ¿recuerdan aquello que les decía del agua corriente..? Pues parece que los Sumerios también se lo padecían con los efluvios del enviado éste. En fin... pero parece que, feo o no, y, hediondo o no, este pescado que les cayó del cielo a los Sumerios era un buen tipo, y es recordado con verdadera devoción y cariño por ellos (y por nosotros de aquí en más también) ya que entre las cosas tan diversas que le achacan el haberles enseñado al don Oannes, figuran: "...la primer escritura, la agricultura por medio de canales, la domesticación y el pastoreo de las cabras, la navegación marítima por medio de las estrellas y todas las demás artes y ciencias del cielo." (4)(!)

En fin... no tenía por qué el tan mentado y anhelado "Único y Verdadero Maestro", tener el aspecto angelical que nosotros quisiéramos tuviese ¿no? Pero ya volveremos sobre el aspecto físico que tenía este peculiar docente después, y si la Santa Madre Iglesia se avendría o no a declararlo como Santo (¿Patrono de los Maestros, sería?) y otras especulaciones tontas por el estilo, y enfoquemos nuestra atención ahora en cómo podemos interpretar, "traducir" digamos, ciertos números que en ésta aparente maraña histórica son tan críticos, y que no quedan muy en claro en el por qué de la postura oficialmente aceptada por los historiadores.

La historia, el documento escrito(9), nos dice que Oannes apareció junto con el primer Rey, Alulim, 120 sarem antes del Diluvio... (Hoy día hemos situado el famoso "Diluvio", como un cataclísmo natural aproximádamente sucedido allá por el año 1.850 AC) ¿Pero cuánto tiempo es un "Sarem"? Ésa es una muy buena pregunta, y si ya parece bastante extraña esta historia llena de monstruos extraterrestres, y digna de un Ray Bradbury antediluviano, aquí el asunto comienza a ponerse más interesante todavía. Nadie sabe hasta hoy, a qué se referían exáctamente los Sumerios con la palabra: Sarem. Pero para ella existen dos teorías y ambas, al ser solo teorías, son igualmente válidas.

La primera nos habla del modo en que tenían los Sumerios para contar las cosas. Ellos inventaron un sistema matemático que hoy se denomina Hexadecimal y cuya base es 60, a diferencia del Decimal, más común en nuestro uso, cuya base es 10. Dentro de éste sistema disponían de unidades básicas que son denominadas como sigue: El "Sossus" que equivale a 60 (cabras, peras, personas, pianos, clavos o cualquier otra cosa); el "Neros" que equivale a 10 sossus, o sea el numeral 600; y el "Sari", que equivale a 60 sossus, o sea el numeral 3.600. Según esta teoría, "Sarem" sería la deformación del plural de "Sari", "Sarim", deformada por el uso cotidiano, con lo que 120 Sarem serían 432.000 años!... y los 10 Sarem que gobernó Alulim, sumarían 36.000 años!. Esta teoría tiene una base lingüística bastante sólida y, aunque no conocemos exactamente la lengua y la gramática Sumeria como para traducir a ella el "Don Quijote" de Cervantes o la "Divina Comedia" del Dante, tiene muy altas posibilidades de ser cierta, salvo... por lo absurdo en tiempo que nos resultan los números obtenidos. Pese a todo es la "oficial", y la que por ello aceptan la mayoría de los historiadores clásicos, y de allí la controversia que se plantea con ellos desde hace ya algunos años por parte de las nuevas vertientes, y razón por la que son tomados estos escritos sumerios como "alegorías mitológicas", más que como crónicas realmente ciertas.

La segunda teoría, que es a la que nos atendremos de aquí en más nosotros, (por parecernos más afin al sentido común digamos, y no con ánimo de polemizar de modo compulsivo y caprichoso.)(11) nos acerca más en el tiempo, y nos sitúa entre los Asirios y Babilonios, y allá por el 1.600 AC. Estos pueblos de la Mesopotamia Asiática son los herederos de los Sumerios en todo lo referente al conocimiento y catalogación de los cielos. Ellos utilizaron una medida de tiempo llamada "Saros", o la que luego pasó con ese nombre a Grecia, y se desparramó por el mundo antigüo hasta llegar a nosotros (aún se utiliza para realizar algunos cálculos astronómicos, sobre todo en la predicción de los eclipses) Y que no solo los astrónomos lo utilizaban, sino que más popularmente era usado para el cálculo de las festividades y las tareas agrícolas. Este "Saros" equivale a un período de 18 años y 11,2 días y es el régimen de lo que se denomina técnicamente "Ciclo de las Anomalías Lunares" (de las que no nos ocuparemos aquí, pero que pueden consultar sobre ellas en sus clases de Astronomía y Astrología, ya que son los ciclos que siguen los Nodos Lunares). Sucede aquí pues, un caso lingüistico parecido aunque inverso al de la Teoría anterior, ya que hay aquí una palabra "técnica" Asiriobabilónica posterior, pero que muy, y digo muy muy, probablemente fue heredada de los Sumerios junto con todo su conocimiento Astronómico, y que se deformó por el uso, a lo largo del trascurso de todos esos 3.000 años... Según esta teoría, estaríamos hablando de una cifra aproximada a los 2.220 años(5) para los 120 Sarem, lo que ya me suena bastante bién si nos atenemos a la evidencia arqueológica encontrada en Eridú, porque esto nos situaría allá por el 4.000 AC más o menos, o sea, hace ya unos seis mil años si hablamos en números redondos... Bien, aclarado entonces el asunto de los números, volvamos a donde estabamos, allí con don Oannes y su extravagante aspecto.

No sería difícil hallarle una explicación a la extraña imagen con que se lo describía y representaba, si fuese el de este ser un caso único en su tipo, ya que podríamos atribuírle falsamente atributos que intentaron ser mostrados de un modo alegórico (representar con un ojo una pantalla de televisión, por ejemplo, o un círculo alado con dioses adentro para representar una nave volante, o una piel escamosa como la de un pez para figurar un traje metálico/plateado)
Pero bueno, este Oannes/Oë/Uanna o como se llame, no fue el único caso ni el único ser de su especie en caerse de visita por esos pagos sumerios. Según nos relata Apolodoro, en un fragmento de Berosus(10) conservado por él, 26 sarem después, durante el reinado de Alapharos (o Amillaro, según la lista que dá Beroso) hacia el 3.500 AC digamos, otro ser parecido, otro Annedoti, dice, apareció y siguió con la misma campaña de adoctrinamiento que había iniciado su antecesor. No se conserva el nombre de la visita en este caso, o aún no lo hemos encontrado en algún otro registro sano o medianamente legible. Más tarde, sigue relatándonos, 40 sarem después y bajo el reinado de Dahös, aproximadamente en el 2.780 AC, cuatro de estos seres arribaron y continuaron con las tareas ya iniciadas. De los integrantes de este grupo sí se conservan sus nombres, y estos son: Eudocus, Eneugamus, Eneuboulus y Anemeutus. Todos y cada uno de ellos descriptos con la misma extraña forma anfibia de entre humano y pez... Más tarde aún todavía, 18 sarem después según la cita del fragmento de Apolodoro, y durante el reinado de Euedörachos (su nombre en Sumerio: EN-MEN-DUR-AN-KI significa "Señor de los decretos del cielo y de la tierra", y se le atribuye la invención de las ciencias mágicas) Durante el reinado de éste señor, decía, arrivó el último de los Annedoti que tengamos documentado de modo fehaciente, siendo esto hacia el año 2.450 AC, y cuyo nombre era Anodaphus...
Así pues, y como resultante de lo expuesto, podemos concluír que no había ninguna alegoría o error en las descripciones que de éstos seres, los Musari, nos están haciendo los Sacerdotes Sumerios con quienes ellos trataban, ya que su representación y descripción no ha variado en todos esos 2.500 años transcurridos entre el primero y el último que se les presentó...(8)

Volvámonos pues, a la Ciudad de Eridú y a nuestro primer documento, esa imagen astrológica del Signo de Capricornio que nos representa y/o nos muestra al Dios Enki en la cima de su Ziggurat, y examinémosla de nuevo a la luz de estos datos que acabamos de exponer. Ya no suena tan descabellada aquella idea de la foto a la que hacíamos referencia al principio y que quizá nos resistíamos a analizar siquiera por parecernos cuando menos ridícula ¿verdad? Con el beneficio de la duda, demos pués por demostrado nuestro primer postulado "trimegistiano".

Pues bien, vayamos por el segundo... ¿qué nos dice la tradión Astrológica respecto de éste extraño ser que tiene el honor de representar al signo de Capricornio? La tradición astromitológica nos indica que este ser se llamaba Amalthea, que de sus cuernos se destilaba el famoso Maná capaz de alimentar las almas y los cuerpos, y que de sus lágrimas estaba hecha la Ambrosía, capaz de sanar cualquier mal o herida, e incluso obtener, bebiendo de ellas, el don de la inmortalidad. Amamantó a Zeus desde apenas nacido, cuando el Dios le fue entregado en custodia por Gea para que Cronos no puediera hallarlo. De uno de sus rotos cuernos fue hecha la famosa Cornucopia, símbolo de la prosperidad y la abundancia, que rellena de frutas y miel le fue ofrecida a Júpiter como don y atributo de la eterna prosperidad, razón por la cual, el dios de los dioses del Olimpo la transformó en constelación a su muerte, para adornar con ella los cielos, a donde pertenecía... y sabemos que si decimos mitología, estamos sí hablando de alegorías y bichos imaginarios ¿o no?... Segundo postulado, demostrado.

Marchemos pues hacia el complicado tercero... Si hablamos de bichos feos que vinieron a derramar sus dones y sabiduría sobre nosotros, pobres e incultos humanos, estamos en presencia de un factor de orden puramente religioso, y... ¿qué es lo que nos dicen entonces los Sumerios sobre lo que representaba esa imagen del Dios Enki allí, en el templo, como figurativo concepto a recordar, más allá de ser una foto de tipo recuerdo de familia? Nos dicen que ése símbolo es lo que da el carácter de Ciudad Real que ostentaba Eridú, era lo que le confería Realidad en el sentido de aquello perteneciente a la Realeza, de ahí que junto con Enki, también el Reino bajó del cielo... amén de Realidad, en tanto lo que es.

Luego, podemos concluír diciendo que: siendo aquellos tres postulados que nos planteamos en base a ese juego parabólico-lingüístico enunciado por don Hermes Trimegisto, ya demostrados... podríamos pues entonces afirmar, ateniendonos a la documentación histórica existente y de un modo muy categórico, que la Astrología y/o su aplicación fue introducida en la mesopotamia asiática hace ya unos 6.000 años, por una pandilla de pescados voladores de origen extraterrestre, lo bastante evolucionada para surcar el espacio interestelar... pero lo más probable es que nos internen en un frenopático luego, o que nos coloquen en la misma bolsa que a los ufólogos aficionados, delirantes y charlatanes, o con aquellos ilusos trasnochados que sentados sobre su pequeña maleta repleta de bocadillos de tortilla para el viaje, esperan a que los ovnis vengan a rescatarlos de sus grises vidas para llevarlos al paraíso de los elegidos... Así que mejor, y solo porque la comida hospitalaria me resulta francamente insulsa y deprimente, terminaré diciendo lo que dice la mayoría de los historiadores, lo que también es cierto, y es:

Que no sabemos de dónde viene la Astrología.

Pero soy de los que haciendo la salvedad, y reservándose el derecho de poder explicar, si quiere y cree necesario, que esto es así de simple, porque cree que a ningún Sumerio, o a cualquiera con un mínimo de sentido común, se le pasasaría por la cabeza pedirle visado o pasaporte a cualquiera de esos hediondos pescados voladores, que junto con su atronador huevo les cayeron desde el cielo...