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Urano en Piscis: Un rayo de luz en el fondo del abismo.

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Mi vida es un Caos… ¿quién no lo ha dicho alguna vez? Lo decimos sin pensar, así como al pasar, como una justificación para nosotros mismos y para los otros, y no alcanzamos a sospechar siquiera que lo que estamos enunciando es quizás la única gran verdad a la que ha llegado la comprensión humana. Decir: “Mi vida es un Caos”, es quizás un modo exclusivista de ver las cosas. Pensamos que la vida de los otros no lo es, porque nos han enseñado que todo tiene una forma definida y clara, y que si nosotros no podemos desarrollar nuestra vida de acuerdo a esas reglas somos culpables de algo, o simplemente somos unos vagos que no queremos tomarnos el trabajo de ajustarnos a ellas para ser felices. Decimos: “Mi vida es un caos”, cuando estamos tristes, angustiados, preocupados, cuando no vemos la salida. Nunca lo decimos cuando estamos alegres o felices y andamos despreocupadamente enamorados de la vida. Sólo nos acordamos de ello cuando nos causa dolor, pesar, y no podemos reconocer ante nosotros mismos que en esas mismas circunstancias “óptimas” de felicidad plena donde todo es maravilloso la vida, también es un Caos.
Alejandro Fau | Urano en Piscis: Un rayo de luz en el fondo del abismo.

Lo inesperado hace la vida posible, sin incertidumbre en el futuro no habría evolución y la muerte reinaría, el Universo no sería sino un ente quieto y oscuro si es que por ventura existiera para un observador muerto, sordo, ciego y del todo insensible.

La vida es racional e irracionalmente caótica en su conjunto. Esta es una afirmación a la que hemos arribado los seres humanos luego de quemarnos las neuronas tratando de pensar y descubrir las leyes que rigen a la naturaleza toda. Albert Einstein opinaba que “Dios no juega a los dados con el Universo”, diciendo con ello que hay algo que aún no descubrimos, alguna ley o principio regente que, sin dudas, debe de estar allí en alguna parte… Einstein rechazaba de plano el militarismo y el factor Azar, y murió tratando de lograr una Teoría Unificadora de la Física. La ciencia, nuestra ciencia humana, ha descubierto mucho respecto del funcionamiento del universo y de cómo son las cosas y las leyes que lo rigen. Pero a principios del siglo XX, los físicos especulaban con que su materia de estudio ya se estaba acabando. Pronto no habría aspectos físicos relevantes que pudieran descubrirse en ninguna parte que pudiera llamarse de tal modo, y sólo les quedaban tres cosas fundamentales por resolver: a) ¿Por qué la orbita de Mercurio era tan irregular? b) ¿Por qué discrepa la teoría y la realidad sobre la cantidad de energía liberada por un objeto negro? y, c) ¿Cuál es el efecto de un tercer cuerpo en el movimiento de otros dos? Pues bien, poco tiempo después, en el intento de completar la información existente respecto del primer caso, nos condujo a la Teoría de la Relatividad que llevó a la fama a don Albert Einstein. Casi en simultáneo, históricamente claro, y tratando de resolver el segundo enigma, fue que apareció la Teoría Cuántica que lo revolucionó todo. Pero del intento de resolver el tercer punto, fue que apareció pasada ya la mitad del siglo, la innombrable y tan temida: Teoría del Caos. Hablamos aquí de Urano en Leo.

Entropía FractalExiste un principio físico aceptado por defecto desde la física clásica que es el de la entropía, el que en el universo todo tiende a desordenarse continuamente y siempre. Claro que decimos “desordenarse” en el sentido de la comprensión humana, y de lo que ella considera y piensa que es un “orden”, una secuencia y recurrencia inamovible, calculable y predecible. Un pensamiento que se percibe evolucionado pero que es, aún siendo tridimensional, Cartesiano. Durante la investigación de este hecho fue que se descubrió que los denominados sistemas caóticos (el agua en ebullición cuando te haces un Té, por ejemplo) manifestaban durante su evolución en el tiempo períodos de organización espontánea. De pronto sorprendentes secuencias recurrentes aparecían que “acomodaban” al todo en un conjunto bello y armónico, elegante, que lo explicaba todo. Denominaron, a mi criterio de modo acertado, a estas des-ordenadas secuencias como: atractores extraños, algo que llamamos comunmente: Vórtices, lugares de convergencia en cualquier caso, pero espontáneos. Como un rayo uraniano que surge de lo indiscriminado y crea. Como un Carnero Ariano brotando de las profundidades de Piscis dando comienzo a lo nuevo.

materializaciónLas acciones de los Ángeles y los Milagros son producto de circunstancias extraordinariamente caóticas e imposibles de determinar por medio de nuestra mente lógica. Sólo podemos rendirnos ante la evidencia del hecho consumado. El descubrimiento de que el papel del observador es determinante en el resultado de los experimentos en física cuántica, nos abrió la puerta a una conciencia más profunda de nuestra responsabilidad en la construcción de nuestro suceder, el devenir y futuro, aquello que astrológicamente llamamos Destino. También se llegó a la comprensión de fenómenos que teníanse asociados con la magia descrita por los antiguos, y a los portentos realizados por los Dioses de todas las religiones. La conciencia de la propia Divinidad interna quedó expuesta en la acción, y a partir de ello pudieron inferirse cantidad de cosas. Como por ejemplo, que la Realidad es literalmente “creada” continuamente por nuestras mentes y sus sistemas de creencias instalados. Potencialmente podríamos cambiar el mundo y nuestras propias vidas con solo quererlo o pensarlo. Pero nuestros sistemas de creencias están tan rígidamente instalados que nos lo impiden, y no siempre queremos abandonarlos tampoco, ya que nos resultan conocidos y ordenados, y obviamente cómodos. Científicos y Esoteristas han estado hablando siempre de lo mismo sin comprenderse entre sí. El sostenimiento del mundo en una visión ordenada, homogénea y unipolar nos hace excluir y no unificar, llevándonos a sostener ideas no del todo claras que sostienen ese mismo aparente orden. Este pensamiento excluye que todo sistema ordenado es caótico en tanto construcción artificial dotado de rígidos parámetros y medidas inmutables dentro de un medio caótico; y como sistema caótico en sí mismo, genera sus propios Atractores Extraños produciendo en él órdenes de carácter espontáneo, aquellos a los que nosotros llamamos comúnmente: “el caos”. Quizás producto de este efecto en la aprendida realidad que percibimos, es que desarrollamos conceptos tales como el del principio de la Entropía creyendo que la cosa se desordena, mientras que sólo es que, como todo, tiende a volver a su orden natural.

NeuralNuestras mentes funcionan de modo caótico. La lógica, el lenguaje y la memoria, son tres funciones que hemos desarrollado bastante pobremente en el mínimo grupo de todas las que componen nuestra mente. La comprensión se produce por medio de formas que aún ignoramos de manera consciente. La autoconciencia de todo individuo es un misterio. Nuestro conocimiento de la química molecular de nuestro cerebro es insuficiente para poder explicarlo. A nivel electrónico, nuestra actividad mental puede seguirse en el cerebro con la misma exactitud que podemos seguir a una tormenta eléctrica sobre la tierra; predecir qué hará, en ambos casos, revela nuestra completa ineficiencia al respecto. Esos vórtices que aparecen y se retroalimentan todo el tiempo, pueden transformar un suspiro enamorado en un tifón al otro lado del planeta, y un imperceptible chisporroteo entre tantos en una genial idea, pero no cualquiera, sólo uno entre tantos, chisporroteos o suspiros ¿cuáles? Sólo dios lo sabe. De pronto todo se hace posible dentro del caos y se “ordena” de algún modo para la conciencia y nos “iluminamos”. Todos hemos vivido la experiencia de estar atrapados en un callejón sin salida, y de pronto algo sucedió que nos sacó de allí. No importa si se lo achacamos finalmente a un hecho externo o al habernos dado cuenta de algo en el momento justo. Lo cierto es que de nuestro caótico inconsciente, como un rayo, el “orden” surge y el todo se acomoda de un modo que nos guste o no, pero se acomoda.

Tripolaridad ficticiaExplicar de un modo lógico la instancia de Urano en Piscis, es imposible. Nuestro razonamiento habitual no está preparado para hacerlo, no fuimos entrenados para hacerlo, y no creo que podamos algún día. Es algo que, como los milagros, sólo podemos aceptarlo en la obviedad del hecho. Por lo general atribuimos los grandes cambios en la estructura social de la humanidad a Plutón y a su tránsito por Capricornio junto con la alternancia de Neptuno entre Leo y Acuario que se da siempre conjuntamente, pero he aquí que la creación manifiesta sólo es posible en un juego de tres y no de dos. Las cosas no se resumen a una simplificación bipolar de “causa-efecto” tal cual dicta nuestra lógica, sino a una tripolaridad arbitraria de “causa-efecto-circunstancia”. Llamamos “circunstancia” a la interrelación de la “causa” y el “efecto” entre sí y con su propio medio. Dentro del marco astrológico definimos globalmente esta “tripolaridad” en las figuras de los planetas Transpersonales en el suceder (Urano-Neptuno-Plutón), sin tener que involucrarnos en ningún tipo de explicación científica o de creencia religiosa para poder comprenderlo. Bien sabido es que en toda religión el Dios Creador es uno en tres para poder manifestarse o ejercer su efecto en la materia, dicha premisa es válida no importa si denominamos a las partes Padre-Hijo-Espíritu Santo, Rama-Krishna-Vishnu, o de cualquier otro modo. Cualquier hecho manifiesto responde a esto sin necesidad de teísmo de ninguna clase y aunque no podamos hallar ningún razonamiento que lo explique, simplemente es así. La realidad, finalmente, es lo que sucede. El avance en ciencia y experimentación, sólo nos provee de un lenguaje “objetivo” para hablar de ello sin tener que apelar a dioses de ningún tipo. Pero desde la evolución del pensamiento no estamos más lejos de lo que estábamos hace 3.000 años. Tecnológicamente por ejemplo, sólo hemos, con nuestros poderosos misiles de largo alcance, perfeccionado la flecha.

VortexHablamos de la “circunstancia” y de la tripolaridad. No quiero decir que en su anterior paso por Piscis, Urano, no nos modificara profundamente también, solo que de un modo, quizá, más diluido y radical que ahora, introduciendo variables, “vórtices”, en la historia. Esos pequeños cambios necesarios, Darwinianamente hablando, para que la mutación finalmente sea. El anterior paso de Urano por Piscis fue en Abril de 1919, dando comienzo a aquellos denominados los “alocados” años ´20. Época en que se da a luz a la Teoría de la Relatividad y la Cuántica, y que a nivel experimental han revolucionado velozmente el pensamiento humano. Ahora la circunstancia difiere un tanto, y es más bien la opuesta. Neptuno estaba en Leo y Plutón en Cáncer. Allí el personalismo arrasó el mundo destruyendo los “nidos” sociales, haciendo revivir los furiosos nacionalismos, y la interioridad fue expuesta tanto en la materia física como en la psique. Las evasiones sintéticas al horror se masificaron, cualquiera podía ir a una farmacia a comprar cocaína y sentirse por un rato que todo lo podía, cualquiera podía ver los sueños realizados en los fantasmas evocados por el cine y su pantalla de plata. El hombre sintió que podía liberarse de la esclavitud del trabajo porque era poderoso, la revolución industrial era la prueba, mas la crisis económica que produjo al poco tiempo lo desmintió, y su frustración y miedo se acrecentaron con la posibilidad del propio exterminio. Ahora las circunstancias son otras y es imposible preverse lo que será.

destelloPlutón en Capricornio nos habló siempre de transformaciones sociales profundas. Neptuno en Acuario de la ilusión de muchos, y de la posibilidad de reunirlos bajo la misma idea. Urano en Piscis de aquellas ideas demenciales e insólitas que emergieron de “la nada”, o del “caos”, no sólo como enteramente posibles sino también como la única salida a los enigmas planteados. Una extraña combinación celeste que no se ha dado hasta ahora en toda la historia conocida por el hombre. Una posibilidad alocada e incierta, demencial y al mismo tiempo viable y elegante. Quizás hasta práctica, en medio de la nada caotizante. ¿Podremos tomarla o es tanto nuestro temor a la incertidumbre, que lleva a que nos aferremos a lo erróneo pero conocido, que no tendremos el coraje de hacerlo? Quizás si, o quizá no. Finalmente es como sucede, no como quisieras, no como soñaste, o tal vez sí. Pero sólo es, siempre, lo que finalmente pasa, los inocultables hechos que son los que quedan inscriptos en la historia. Urano es una energía que angustia, podemos verlo cotidianamente en las reacciones de la gente al ver que aquello que parecía tan sólido se derrumba. Tratar de atisbar en el futuro para anticipar un milagro es padecer delirio de omnipotencia, y creer que se puede dominar el caos por cualquier medio de alcance humano, también. ¿Seremos lo suficientemente humildes para aceptar que no sabemos y dejar que el milagro ocurra, o sólo haremos aberrantes locuras tratando de lograr la gloria? Quién sabe. Sólo se que cuanto más oscurece, es porque va a amanecer.

2 Comentarios

emilio (5.Jun.2009 @ 17:58 gmt) dijo,
Como siempre, muy interesante artículo.
Ojo con un detalle al principio: es "cuerpo negro", no "hoyo negro".
Bettina (14.Jul.2009 @ 14:04 gmt) dijo,
No sé si será porque Urano está pegando fuertemente en mi, atravesando Piscis o bien porqué razón, pero nadie, ni yo misma, hubiera podido describir mi situación y pensamiento interno, profundamente interno tan bien como este artículo.
Por estas aguas estoy navegando y mi lucha por calmarlas y "ordenarlas" hace que el viaje sea aún más turbulento. Gracias.