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Ceres: Un largo camino a casa…

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Como cabe suponerse que así fuera, a principios de septiembre del año de 2005 los científicos arribaron a la conclusión de que Ceres, denominado como el menor de todos los planetas enanos, probablemente tendría más agua dulce que la tierra. Agua toda pura, agua congelada, bebible, necesaria en un mundo regido por una especie tan contaminante como la nuestra. Creemos que el Turismo Espacial, que hoy día lo más lejos que puede llevarnos es a una Estación Espacial Internacional bastante precaria, más parecida a un Tecno-refugio de Alta Montaña en la Antártica que a una cálida y pequeña cabaña, pasará primero por la aridez de nuestra vieja y querida Luna, luego irá a Marte y posteriormente, irá a Ceres. Un Mundo con Agua, como el nuestro, y muy probablemente un mundo vivo.
Alejandro Fau | Ceres: Un largo camino a casa…

“He pasado mi vida mirando por sobre tu hombro para ver cómo serías, sin siquiera darme cuenta de que aquí estabas.”
Ray Bradbury “La feria de las tinieblas”

Si en la gran discusión suscitada en la Unión Astronómica Internacional (UAI) por el afamado Caso Plutón, se hubiese resuelto dejar al Señor de los Infiernos en la categoría de Planeta, Ceres sería el quinto planeta del Sistema Solar. Hoy día sólo es el mayor cuerpo del Cinturón de Asteroides y según recientes investigaciones se ha concluido que no se trataría de los restos de un planeta destruido, sino de uno en construcción que nunca llegó a formarse, o al menos aún no lo hizo, ni parece que pueda. Su masa equivale a más de un cuarto de la masa total de todos los asteroides del sistema. En proporción, él es a nuestra Luna en su tamaño, lo que la nuestra lo es para nosotros. Ceres, es 12 veces más pequeño que nosotros. Pero su potencial acuífero nos excede. Allá por el 2015, cuando Urano esté en Aries, Neptuno en Piscis y Saturno ingrese a Sagitario, en un breve lapso llegarán nuestras sondas a Plutón y a Ceres. Tal vez descubramos que la vida, esa vida extraterrestre que tanto anhelamos ver rastreando en los más recónditos y alejados lugares del sistema, está más cerca de lo que creíamos. No digo vayamos a hallar a unos cuantos enanitos verdes correteando por ahí, sino a algo más parecido a los diminutos Seamonkies de nuestra infancia nadando dentro de una pecera… pequeña, pues Ceres es pequeño. Mide unos 930 Km. de diámetro y es lo suficientemente templado para alojar la vida tal cual la conocemos. Tiene una temperatura media de -17º C. la que no es muy diferente que las que tienen algunas ciudades de los extremos continentales de nuestro propio planeta. Un mundo para pocos, dirán los primeros anuncios comerciales.

CeresCuando el Sol comience a calentarse y crecer, siguiendo su evolución natural de estrella, y la faz de la Tierra se haga inhabitable, tendremos en primera instancia dos opciones cercanas para salvar el pellejo de la especie: Ir a Ceres o terraformar Marte. O sino, dejar que nuestra estirpe se fría junto con el resto del planeta. De seguro al menos habrá una colonia humana en Ceres, es inevitable. El agua, ese elemento que tan ansiosamente buscamos como posibilidad de hallar la vida, está allí, al alcance de la mano en Ceres, Señora de la prosperidad y el desarrollo de la vida.
En la antigüedad, Ceres era representada como un bellísima mujer rubia de grandes senos de los que llevaba prendidos dos pequeños bebés que portaban cornucopias, con un haz de espigas de trigo en su mano derecha y portando una antorcha encendida en su mano izquierda. Posteriormente este elemento fue cambiado por una Hoz o un cetro. Enseñó a los hombres a cultivar la tierra para su provecho, y en su ira los condenó a sequías y hambrunas sin cuento. Era la esposa de Júpiter, y con él, la Madre de Proserpina (Perséfone para los griegos) a quién raptó su hermano Plutón para llevarla, junto con él, a la profundidad de los infiernos.

AsteroidesNuevos Horizontes (New Horizons), es el nombre de la misión que nos mostrará de cerca por primera vez cómo es Plutón. Su propósito es llegar al Cinturón de Kuiper y estudiar los objetos que hay allí. La misión Plutón es sólo una breve visita en el camino, que radica simplemente en que el sistema doble Plutón-Caronte podría pertenecer o provenir de dicha banda de materiales junto con otros objetos tales como Quaoar, por poner sólo un ejemplo, o Ixión, para poner dos. Aquello a dilucidar, está más allá del infernal reino de Plutón... Amanecer (Dawn), en cambio, es el nombre de la misión que nos mostrará a Ceres de cerca. Inicialmente fue programada para estudiar la dinámica de enfriamiento de Vesta que pertenece también a los denominados Grandes Asteroides, con el fin de averiguar cómo era la materia primigenia que se aglutinó formando los planetas. Ceres era la parada intermedia en el camino también, pero bien, cuando se manda un objeto al espacio comienza una observación más minuciosa y detallada que la existente con el fin de que la misión llegue a buen puerto y sin contratiempos. Se tomaron un par de fotografías en baja resolución de la Primera Dama del Olimpo, con el Telescopio Espacial Hubble en las que aparecía un gran punto oscuro sobre su superficie, un probable cráter de impacto al que se lo llamó Piazzi en honor a su descubridor, el monje Giuseppe Piazzi. Este sacerdote y educador, estaba trabajando en la compilación de un Catálogo Estelar cuando dio con Ceres. Al principio creyó que se trataba de un Cometa sin bruma aparente, y así lo anotó el 1 de Enero de 1801 en su observatorio de Palermo, Italia. No recordó, o quizá ignoraba, la Ley de Titus-Bode, que desde 1768 –sí, formulada durante la anterior caminata de Plutón por Capricornio- rige bastante aproximada para la ubicación de las órbitas de todos los planetas del sistema solar (Urano fue descubierto aplicándola, por ejemplo, pero se demuestra peculiarmente ineficaz a partir de allí). Esta ley sostenía que sobre esa distancia, sin lugar a dudas, debía haber “algo” que todavía nunca habían encontrado. Parece que algo parecido sucedió hace poco con el Cráter Piazzi, ya que no aparecía en las subsiguientes fotografías y nunca volvió a vérselo. Es este hecho, hasta hoy, un gran misterio. Carl Friedrich Gauss, quien llegó a ser un gran matemático de fama mundial en el cálculo probabilístico, inventó ex profeso para Ceres un procedimiento de cálculo para su órbita con tal de aprovechar los pocos datos que se tenían de ella conseguidos por Piazzi. Resultó ser un tipo de “casi-planeta”, y con el subsiguiente descubrimiento de otros nuevos “trozos” por el cielo, los otros Asteroides, se concluyó que en realidad eran los restos de un planeta destruido. El Fragmento Mayor, curiosamente esferoide, Ceres, fue catalogado entonces como un Asteroide orbitando entre Marte y Júpiter. La discusión de la UAI se resolvió elevando a Ceres a la categoría de planeta enano, y a Plutón, como el primero de una nueva categoría denominada plutinos en su honor, no sea cosa que se enoje el señor dios Omnipotente del Infierno.

ceres - 2Ceres era la hija de los dioses Saturno y Ops (también la tierra), lo mismo que esposa y hermana de Júpiter, hermana de Juno, de Vesta, de Neptuno y de Plutón. Ceres era muy bonita, tanto, que su otro hermano Neptuno también se enamoró de ella, y para escapar del feroz acoso de éste se transformó en una yegua, mas el dios se dio cuenta del engaño, y se transformó a su vez en caballo resultando así Ceres madre del caballo Arión. Es símbolo de la Madre Tierra dadora de sus frutos. Tenía doce dioses menores que la ayudaban y estaban a cargo de los aspectos específicos de la agricultura: Vervactor, que transforma la tierra en barbecho; Reparator, que la prepara; Imporcitor (del latín imporcare, ‘hacer surcos’), que la ara en anchos surcos; Insitor, que siembra; Obarator, que ara la superficie; Occator, que la escarifica; Sarritor, que la escarda; Subruncinator, que la clarea; Messor, que cosecha; Conuector, que transporta lo cosechado; Conditor, que lo almacena; y Promitor, que lo distribuye. Muchos habrán adivinado la imagen que representa a Virgo en la descripción de la figura que dimos antes, y es que desde hace ya mucho tiempo es la imagen de la “Virgen” elegida que representa el signo en la iconografía clásica. En el ciclo de elementos del zodíaco, a Virgo le corresponde la segunda tierra, y es un signo “mutable” en su modalidad. Es la tierra cultivada, arada, así como es la grafía del propio signo. Una tierra que debe procesarse para que luego dé sus frutos ya llegado el tiempo de la tercera tierra con la siega de la Saturnina hoz capricorniana. Se sabe muy poco de los ritos que se le celebraban a la Diosa, y por ello constituyen sus tan afamados Misterios. La Iglesia Romana debió adaptarlo luego en el culto a la figura de la Virgen María al no poder erradicarlo del pueblo y poder así aprovecharlo. 

comparativa

Era la Diosa del campesinado, pues ella estaba allí para ser aprovechada por todos sin distinción. La tierra, la Pachamama. Su culto se extiende en el tiempo hasta un pasado increíblemente remoto y en todas las culturas alrededor del globo. Será por ello que al enumerar sus cualidades el primer concepto astrológico que nos resuena es “luna”. Aquella de donde todo proviene y que todo nos da. Aquella a donde volveremos cuando seamos nuevamente barro de polvo y agua. Será quizá porque la Luna es el regente esotérico de Virgo. Será también que a simple vista Ceres es tan invisible como Plutón, aún estando más cerca que Júpiter, y para significar aquello tan cercano como aquello de lo que formamos parte, lo adjudicamos arquetípicamente a aquello que también es nuestra parte (la Luna es un desprendimiento de la masa terrestre producto de un impacto con un cuerpo probablemente cometario) y es cuanto mucho más visible… al menos en la antigüedad, que no podía señalársela en el cielo y aún no habían los modernos telescopios. Más sí había el conocimiento de la energía para conectarla con la Diosa, y con lo que yace más profundo en nosotros mismos. Un conocimiento al que se llega luego de haber cultivado la propia tierra de nuestra conciencia. La sustancia, dirían los alquimistas, que debe ser transmutada por medio de la Gran Obra para obtener la piedra.

 

Ceres-LouvreCeres es lo que podríamos llamar: un mundo cultivable. Tal vez se transforme en proveedora de las futuras colonias marcianas en cuestión de agua y alimentos en el futuro, y sin lugar a dudas será su bote salvavidas si alguna vez les sucede algo, pues Ceres está más cerca de Marte que nosotros, la Tierra. La hipótesis del planeta en construcción interrumpida, dice que esto sucedió debido a la influencia que el campo gravitacional de Júpiter ejerce sobre el cinturón de asteroides. Es así que aún en el Olimpo Astronómico de los Dioses concretamente Planetarios, una primera dama se atiene al protocolo y hace lo que le dice su esposo y regente, al menos en público. Pero eso no implica que ella despliegue su gran poder cuando se irrita. En Arcadia, los figalios elaboraron una estatua de madera cuya cabeza era la de una yegua con dragones a modo de crines, a la que se llamaba la Ceres negra y mostraba la faz más oscura de la diosa. Dado que esta estatua se quemó por accidente, los figalios descuidaron el culto de Ceres y por ello fueron castigados con una terrible sequía que no cesó hasta que se repuso la estatua. Como hermana y suegra de Plutón es una señora de carácter. El símbolo astronómico de Ceres es una hoz, similar al símbolo de Venus mutilado. Quizá una antigua herencia de su padre, castrado por Saturno, cualidad necesaria para que se manifieste en la forma. Existen numerosas variantes del símbolo de Ceres, las que representan, simbólicamente, la modalidad complementaria de Saturno en tanto manifestación encarnada y viva en la materia. El elemento químico cerio (número atómico 58) fue descubierto en 1803 y tomó su nombre del planeta enano que se había encontrado dos años antes. Como curiosidad histórica, el conocido filósofo alemán Hegel "demostró" en su tesis doctoral que el Sistema Solar sólo podía tener siete planetas, lo cual hacia imposible la existencia de Ceres. La defensa de la tesis tuvo lugar varios meses después del descubrimiento del "planeta enano". Sea como fuera, tanto en lo astronómico como en lo astrológico, tanto “terridad” y Saturno, como Ceres y el agua van juntos.

 

 

SimboloNuevas y muy recientes observaciones realizadas sobre este cuerpo espacial, revelaron nuestro erróneo pensamiento al suponer que allí sóo podía haber algo de escarcha cuanto mucho. Descubrimos allí verdadero hielo, mucho hielo, hielo de Agua. Más agua dulce de la que existe en nuestro propio mundo. Fue así que los astutos científicos de la actualidad pudieron reprogramar la misión Amanecer para que, aún ya en pleno vuelo a su destino, pudiera modificar sus planes de observación y luego de la ya prevista breve parada con destino Vesta, vuelva a Ceres y exponga detalladamente ente nuestros ojos todo lo que allí se escucha, se siente y se ve. Los griegos adoptaron el culto a Deméter luego de una gran hambruna producto de una prolongada sequía por consejo de un oráculo. Deméter es la adaptación de la Ceres romana a su propio panteón mitológico. Volvió a llover, y todos fueron felices. Los ritos del culto en ambos casos, Roma y Grecia, implicaban un tipo de iniciación, pero los griegos se ejecutaban dos veces al año, en Mayo y en Septiembre. Los niños griegos eran iniciados desde su misma cuna. De estas solemnes fiestas, una era la Tesmoforia y la otra la Eleusinia. Eran las fiestas de los Equinoccios de primavera y otoño en el hemisferio norte respectivamente. En Creta, Sicilia, Lacedemonia, Lesbos y varias otras ciudades del Peloponeso se celebraban periódicamente los Eleusinos o misterios de Ceres, si bien eran los de Eleusis los más famosos. Estos misterios se dividían en grandes y pequeños. Los pequeños eran una preparación a los grandes que se celebraban cerca de Atenas en las riberas del Iliso. Conferían una especie de noviciado para el aspirante. Tras un plazo de tiempo más o menos largo, se iniciaba al principiante a los grandes misterios en el templo de Eleusis. Las fiestas de Eleusis duraban nueve días cada año durante el mes de septiembre, días en los que se cerraban los tribunales pues eran días en que la Señora Madre de la Tierra juzgaba y revelaba para todos sus más grandes misterios. Ceres era personificada y honrada por las mujeres con rituales secretos en las Ambarvalia (en Italia), fiestas celebradas en mayo con procesiones en las que las romanas se vestían de blanco, color propio de los hombres, quienes en esta instancia eran sólo simples espectadores. Se le sacrificaban cerdos y jabalíes, ya que estos animales causaban daño a los sembrados y frutos de la tierra. Ceres, Patrona y protectora de Sicilia y de los Triángulos de todo tipo, también aceptaba carneros como ofrenda. Durante siglos denominamos “Sicilia” a la actual constelación “Triángulum”, la Sicilia Cósmica que ella rogó como Patrona, que Júpiter elevara al cielo.
La misión Amanecer va en busca de quizá la primera vida extraterrestre de la que tengamos noticias ciertas. Hemos invertido y vamos a invertir ingentes cantidades de dinero en ella, esfuerzo humano y pensamiento consciente, ávidos de descubrir y develar los más profundos misterios de todo. Sólo espero, por el bien de la ciencia y la humanidad, que no termine siendo finalmente, sólo una de esas viejas de Star Trek mal remixada.