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Plutón en Capricornio: El tiempo en que el mundo se hace grande.

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El período en que la mente humana se transforma por medio de la comprobación en los hechos de aquellas cosas que sospecha desde hace tiempo en lo más profundo de sus secretos pensamientos, son tremendamente importantes. Un verdaderamente nuevo paradigma nace y la vida y el Ser evolucionan hacia un estado inimaginado. Las sociedades en su conjunto sufren profundos y dramáticos cambios, el Poder tal cual estaba configurado en ellas hasta entonces destruye su vieja estructura y emerge otra que todos creían imposible. Sabemos que tanto el despertar de la conciencia como el nacer, implican un tipo de trauma. Si hablamos del Hombre como una forma de vida autoconciente manifiesta en la materia, hablamos de periodos en que su relación con la realidad del Cosmos que lo rodea y del cual forma parte se replantea de un modo más o menos drástico y violento. No hay Revolución sin sangre, dice el proverbio, pues sólo la sangre puede ofrecerse como tributo cuando es lo único que hará que la nueva idea se encarne y viva.
Alejandro Fau | Plutón en Capricornio: El tiempo en que el mundo se hace grande.

"Venient annis sciecula seris,quibus oceanus vincula rerumlaxet et ingens pateat tellus,typhisque novos detegat orbes, nec sit terris Ultima Thula"

(Viene el tiempo en que el océano revelatras de siglos su secreto, y aparece una tierra desconocida;es cuando el argonáutico piloto descubre otros mundos y Thule, ya no es el sitio mas remoto de nuestra tierra)

-Medea- Séneca.    

 

Nadie puede navegar por la mar sin ser o sin contar con un cabal astrólogo, pues debe saberse por donde ir y  traerse de vuelta”

Vicente Yañes Pinzón

 -Carta a Fernández de Oviedo- Cita de Stefan Zweig en “Magallanes / El Hombre y su Gesta” 

 

El nombre quizá no diga nada. Quizá un lejano recuerdo de que fue un capitán bajo el mando del Almirante de la Mar Océano, y que mandaba en “La niña”… una de las carabelas de Colón. Un hombre que como aquel que se llevó la fama, también descubrió un nuevo mundo. Y no solo descubrió, sino que financio junto con sus hermanos dicha expedición. El fue el hombre que creyó en aquel proyecto alocado. Y de su propio pecunio, un millón de Maravedíes según consta en documentos de la Casa de Contratación de España, se encargó de desechar lo elegido y contratar nuevas naves que las que había conseguido Don Cristóbal Colon, el eligió las tres famosas carabelas. Fue el primer europeo que cruzó la línea del ecuador. Descubrió también la costa del Brasil en un intento de ir más allá en el descubrimiento de un paso que lo llevara a las Indias,  tierra mítica de las Especies. Este navegante, junto con otros, impulsó la búsqueda de lo desconocido ante la inoperancia del poder establecido por resolver las cosas en su tiempo. No fueron las joyas de Isabel la Católica las que movieron la empresa que impulsó al italiano a descubrir el Nuevo Mundo, sino la naciente banca privada. Gente que tenía una visión más allá de lo “científicamente comprobado”, de la tradición de los hechos, y confió en una idea. Al mismo tiempo, y por supuesto, otros tenían otras ideas y tomaban decisiones totalmente equivocadas.

 

Rey ManuelSe llamaba Manuel y llevaba por apodo “El Afortunado”, y no era para menos, pues fue en su tiempo el más rico rey de todo el occidente. Mas pese a su apodo padecía de la estrechez de miras que signaba la casa real desde que su antecesor Juan II había despachado a un navegante genovés que más tarde descubriría América tachándolo de loco. Pero ahora tenia ante sí a un coterráneo y no a un advenedizo extranjero, un cojo Capitán de su ejército que con gesto adusto y serio le exigía, planteándole un asunto que se le antojaba pueril y ridículo, desproporcionado a sus capacidades reales y deberes: El aumento de su salario anual en medio cruzado de plata (unos 75 cts. de dólar al mes de los actuales) por sus largos años de servicio a su majestad el rey y a la patria, en su afán de obtener al menos un mínimo de reconocimiento por parte de la corona, por quien, tantas veces entregó tanto su salud como su vida en carácter de fidallo escudeiro. Era el mismo hombre que antes vino a exponerle un alocado plan que consolidaría el poder del Reino en las generaciones sucesivas, y al que groseramente ya había rechazado dos años antes. “Ya aprenderá a solicitar con humildad y no a exigir altivamente como un par ante su Rey”, pensó Manuel y se negó de plano a tal solicitud. Pero el endurecido hombre forjado en mil batallas continuó con su alegato. Pidió al rey entonces, que se le relevara de sus servicios como súbdito pues poco podía hacer, tullido como estaba, para servir mejor a su majestad y al reino. A esto sí accedió Manuel, y le dijo que de ahí en más hiciese lo que más le conviniese pues a él le traía sin cuidado su persona, y poniendo punto final a su audiencia lo hizo expulsar de la corte por los criados. 

 

En mala hora tomó esta decisión Manuel pues a quien acababa de echar portaba consigo la idea que dos años antes creyó absurda y pocos años más tarde cambiaría, literalmente, la faz de la tierra y traería una nueva luz al conocimiento práctico sirviendo a un monarca rival y extranjero. Su nombre era Fernao de Magelhaes, o tal como quedó inscripto en los libros de la historia, Fernando de Magallanes, un tosco capitán  cuya expedición demostró a los más eminentes eruditos de su época que la esfericidad de Mundo no era una idea, sino un hecho; y a los filósofos que andaban trepados en una idea planteada en el siglo IV A.C. por Hesíodo del Ponto, quien dijo: “Puedes marchar sin descanso hacia el occidente aun más allá del paso de Hércules y volver al mismo puerto habiendo aventajando al tiempo en su incesante carrera.”, les hizo saber que no era sólo una fabula, sino una historia verdadera. 

 

 

La “cosa” que sorprendió a todos a bordo de Victoria en primera instancia al arribar a la tierra segura de Cabo Verde (de casual, un 9 de Julio), fue que contrariamente a lo que creían no era en absoluto Miércoles sino Jueves. Ruy Faleiro, otro Portugués que amen de ser amigo, instigador y socio de Magallanes en su empresa, fue el astrólogo que realizó los cálculos pertinentes para realizar la travesía. Sabemos hoy, que si bien su predicción fue cierta, el éxito de la travesía, en su función práctica era un verdadero desastre. Podemos decir en su defensa que tanto él mismo como Magallanes contaban con datos erróneos (ellos creían que el paso estaba en lo que hoy es el Río de la Plata, y que presuntamente avistaron los portugueses antes que Juan Díaz de Solís tal como constaba en la Tesorallia -archivo personal del Rey Manuel donde se guardaban los mapas de las costas y la navegación-, en el Mapamundi trazado por Martín Behaim, y en un globo terráqueo, aun existente, realizado en 1515 por J. Schöner) y pues bueno, con datos erróneos la solución planteada nunca resulta la correcta en el 100% de lo predicho. A quien debemos este hallazgo práctico es al cronista de Magallanes, Pigafetta, y a Francisco de Albo, Piloto a cargo del Victoria  y quien, además, fue el primer Astrólogo que dio la vuelta al mundo, pues Faleiro, tras trazarse su horóscopo decidió ni siquiera salir embarcado en la empresa que tanto había impulsado. Y, por supuesto también, que la expedición fue solventada en su mayor parte por capitales privados, por la gente que tenia el dinero, pues en esa época fue que el Poder debió apelar a incorporar a otros para salvar su propio pellejo. Hablamos del poder de las corporaciones, y de los inicios del Siglo XVI en este caso, y de Plutón en Capricornio. 

 

Plutón en Capricornio siempre se caracterizó por demoler las estructuras “oficiales” de Poder existentes haciendo emerger poderes que si bien resultan evidentes y obvios para la sociedad en general permanecen, por cuestiones de “negocios”, en la oscuridad de lo clandestino. Las causas primarias de este tipo de eventos se hallan enraizadas en los factores económicos inherentes de la sociedad en su conjunto, y en el agotamiento de los modelos creados por esta para manipularlos con el fin de obtener beneficios. En la actualidad, se hace evidente que los mecanismos creados para regular la economía ya no pueden extenderse más sin quebrarse. Con el fin de no repetir la historia de salir a buscar soluciones financieras en otra parte, por cuestiones de Poder y de no querer abandonarlo o integrar a otros, es que hemos creado la fantasía de una moneda virtual. Sino debiéramos apelar a las distintas mafias para conseguir el efectivo, ya que son los únicos que manejan todo el dinero realmente existente. Ya no hay que tenerla de un modo verdadero, sólo hay que acordar con el resto del mundo oficial y civilizado que eso es lo que tenemos. Cientos de miles de millones circulan diariamente tan solo como números de un lado a otro del mercado, entre las cuentas bancarias de particulares y entre los bancos del tesoro nacional de los países sin que un solo billete de esos exista. 

 

DineroMenos del 10 % de esa masa monetaria virtual del mundo existe verdaderamente en forma física. Es el dinero que tiene la gente en el bolsillo, y que se acumula en las cajas de seguridad o debajo del colchón de las entidades mafiosas. Es por ello que nos volcamos hacia la virtualidad de los pagos tanto con tarjetas de crédito como en débitos directos a una cuenta bancaria. Es esta una virtualidad masiva, pues de eso hablamos, que se ha extendido visiblemente a otras áreas de la vida cotidiana. Neptuno en Acuario ha virtualizado nuestras vidas de un modo extraño y sorprendente, nuestras relaciones interpersonales por ejemplo, dándonos una ilusión de inmediatez y cercanía totalmente falsa a través del desarrollo de las telecomunicaciones y la Internet, mientras que Urano en Piscis ha unido nuestras mentes como nunca antes a causa de esa misma virtualidad, globalizando y despersonalizando la creatividad y retroalimentándola, haciendo que los patrones sociales muten vertiginosamente en una increíble combinación que preanuncia una verdadera conciencia de Mente-Planeta. Este es un tiempo muy importante como especie para la humanidad, no podremos contárselo a nuestros nietos porque ellos estarán viviéndolo plenamente, pero es a nosotros a quienes nos toca comenzar a realizarlo. 

 

aEn todas las épocas de crisis siempre fue preciso navegar por los mares de lo desconocido. Siempre y tal como dice Don Pinzón, debe uno contar o en su defecto ser un cabal astrólogo, pues, sino no puedes ir a ninguna parte y volver, al menos para poder contarlo. En su época el astrólogo era el único que podía navegar guiado por las estrellas. Conocía del tiempo y tenia un mapa del cielo sobre el que trazar las rutas de viaje. Porque los Astrólogos de ese tiempo también eran los únicos Astrónomos que existían, pero su función era mucho más profunda e importante que eso, pues sus lecturas horoscópicas impulsaban, retrasaban o impedían cualquier posible aventura. Hace poco una noticia llamo mi atención, los cargadores navales exigían a las compañías navieras que siempre hubiese a bordo alguien en los buques que supiese navegar por medio de las estrellas como antaño. Dos buques chocaron por fallas en el GPS, dos cargueros llenos de mercaderías, y los cargadores navales perdieron millones, si, si, de esos virtuales, pero muchos millones y no les hacía a ellos ninguna gracia. Sobre todo cuando esos millones inexistentes son los que pagan Ferraris, casas en Marbella, jets privados, diamantes y una vida tan perfecta como inexistente, ya que sólo es una fantasía de organización social que todos acordamos que existe de ese modo, ya sea por propio consentimiento, o por intimidación ejercida por parte de un grupo sobre el resto. Esos mismos millones también mandan gente y cosas al espacio, y se invierten en investigar en lo más recóndito y profundo de la materia, en ampliar nuestro conocimiento. La expansión del mundo siempre fue simultánea tanto en el adentro como en el afuera. Hoy la matemática nos habla de seis dimensiones comprobadas, que por no verlas no son inexistentes. Podemos llamarlas del mejor modo que nos venga en gana: Espirituales, Nirvánicas, Plus Alfa, Plus Beta, Lumínicas, temporales, áuricas, magnéticas, oníricas, transpersonales, etc., etc., etc.… que como especie no hemos concientizado aun en los hechos todavía, aplicándolas en nuestro mundo cotidiano. Pero cuando el mundo cotidiano mismo es quien se transforma, el individuo sigue el Darwiniano principio de tener que adaptarse o morir. 

 

BrujulaCon Plutón se muere siempre de algún modo. Morir no es un acto ejecutable sino padecible por nuestro ser conciente. Cuando nacemos o despertamos morimos a nuestro estado previo para existir en otro completamente nuevo. El trauma que esto genera en el Ser es la catarsis necesaria para derribar las barreras existentes y habilitar nuevos espacios que amplíen la conciencia de nosotros mismos y del cosmos que nos rodea. Hay una tendencia en el ser humano a personalizar todo lo que sucede como si fuese solo un ser personal y único y no una especie, o simplemente parte de la Vida. La dimensión en la que ha vivido hasta ahora es la que la psicología moderna llama egoica. No se asume el Ser como parte, sino como cosa única y separada del resto. Un estado que se considera infantil evolutivamente. Quizá sea este el fin de la infancia, quizá no. Eso es algo que no puede hacer ni decidir un solo individuo sino la sociedad en su conjunto. Volverse adulto, no es algo que pueda decidirse tampoco, creo yo. No es algo que pueda planearse como unas vacaciones, o como decidir adquirir un nuevo TV o un automóvil. Es algo que no se resolverá con reuniones entre los lideres mundiales, o tomando tales o cuales medidas por consenso. Hacerse grande es cuestión de tiempo, decía mi abuela, y duele y llega aunque no se quiera. Tal vez sea ya el tiempo, o tal vez aun falte mucho, pero hay algo de lo que estamos completamente seguros: Hoy como ayer, “Navigare necesse est…”